martes, 12 de mayo de 2015

Luis Pineda Villaseñor


Luis Pineda Villaseñor (mayo 26, 1952, México D.F.). Médico cirujano por la UNAM 1974. Maestro en  apreciación y creación literarias Casa de Cultura Lamm (SEP) 2009. Publicaciones literarias: Sendero de instantes (poemario haikû), 2010, Editorial Felou; Verbalgia  (cuento), (Premio A. Chejov 2009), El puro cuento Nº 7 Ed. Praxis; Marea Negra (novela), 2013, Editorial Terracota,  Colección La escritura invisible Nº 54; Libélulas (poema visual), 2013, Editorial DeLirio; La palabra transfigurada: 100 años de la poesía visual mexicana. Antología; El barco (minificción), 2015, Editorial Cofradía de Coyotes, Cuentos pequeños GRANDES LECTORES. Antología (Agustín Cadena, Amélie Olaiz).



Mutación

La manzana podrida fue expulsada de la casa, arrojada a la calle. Rodó y rodó cuesta abajo hasta el valle. Fue olvidada.
Tiempo después, en el mismo valle, de un árbol torcido se cosechan las manzanas más sabrosas de esa región.

                                                          
Sonrisa

—¿Has visto sonreír a un animal, a un ángel o a un hada? —pregunta un hombre.
—Yo todavía no —responde un dios.
—Yo ya —interrumpe un poeta.


El barco

El niño sueña que viaja en su barco de juguete. El barco se hunde en un temporal. El niño sobrevive y nada hasta una isla. En ella espera, por un largo tiempo, a que llegue otro barco a rescatarlo; recorre toda la isla, pone señales para que de lejos lo vean, pasa los días en la parte más alta de la isla buscando en el horizonte al otro barco: su salvador, pero no llega ninguno. El niño sabe que en su sueño no vendrá ningún barco a rescatarlo. Despierta, mira el barco de juguete a un lado de su cama. Decide volverse a dormir para soñar que viaja en otro barco de juguete, el cual se hundirá frente a la isla de la que nunca salió.


Minucias

El cuento fue tan corto que por eso: justo antes de empezar ya había concluido.


Minirrelato IX

Soñé que deseaba desearte; mi sueño viajó hasta encontrarse con el tuyo (tu sueño), trató de seducirlo, pero tus sueños desearon ignorarme porque –según dijeron- “desear deseos durante los sueños, impide realizarlos cuando estás despierto”.
No te creí y te sigo deseando, aunque seas un sueño.