miércoles, 6 de julio de 2016

Eduardo Vega Garay


Eduardo Garay Vega (1970, Querétaro, Qro.). Mentiroso profesional, he publicado los libros Crónicas-crónicas y Aventis, ambos en Puebletaro. Lo que digo lo digo en serio aunque la gente sólo se ríe de mí. Estudié una Maestría en Literatura y voluntariamente acepto mi incapacidad para elaborar la tesis de grado. Puedo presumir haber sido editor, corrector, mal voleibolista, coordinador de talleres y presidir el Centro Queretano de Autores Literarios A.C.
Debo decir que me encanta hablar de mí mismo, me fascina la música aunque no toco ni el huiro, tengo una lista de canciones favoritas que incluye, en primerísimo lugar, varias de Led Zeppelin, Pink Floyd, Los Ángeles Azules, Botellita de Jerez, la Sonora Santanera, los Rollings Stone, Seru Giran, el Acapulco Tropical, Joaquín Sabina, Jaime López, Silvio Rodríguez, Soda Stereo, y un infinito etc... En contrapartida no soporto a Gustavo Ceratti, Maná, Los Terrícolas, Los Folkloristas, los Bee Gees, Diego Verdaguer, Camilo Sesto, Gabino Palomares, Arjona, y otro infinito etc.
Fui editor de deportes a principios del siglo XXI. Jugué futbol americano con los Zorros del ITQ y todos los domingos salgo a tirar polilla en las canchas de volibol de una unidad deportiva ubicada en la calle de Literatura, en la capital queretana.
En literatura, me encanta la latinoamericana, casi toda la literatura llamada “de la onda”, muchos de los autores del “boom”, leer cuentos de todo tipo y ver pornografía en internet. No me mencionen a Ángeles Mastretta, Roberto Bolaño o a la literatura queretana porque seguro hay pleito.
Resumiendo: el futbol es un buen pretexto para tomar cheves y estar con los amigos, soy malísimo y pese a tener una barriga enorme, me divierto como enano jugando voly, los toros ni me gustan ni los entiendo (aunque edité varias páginas sobre El Juli, y David Silveti, entre otros) y, como ya dije, tengo estudios de posgrado, pero decidí trabajar de intendente en una escuela primaria que cuenta con alumnos con Necesidades Educativas Especiales, y lo hago nomás por joder.  Las dos frases básicas de mi vida son “¿Por qué?” Y “No estoy de acuerdo”.
Por último, he finalizado un tercer libro: Crónicas de un escritor de buró, que anda en busca de un editor desesperado por publicar lo que sea...



Bienvenido al club

Tras oír a Sabina

Desperté y descubrí que ella se había llevado mi cartera, mi corazón y mis suspiros. A cambio, me dejó una tarjeta con la dirección de los poetas románticos que cantan lugares comunes a sus musas.


Los sobrinos

Sergio, José Abraham, Amaranta, Juan Mario y Díon son mis sobrinos. Tienen 14, 10, 9, 6 y 6 años. Acaba de nacer Vlady, tiene 6 meses. Y al hacerlos personajes de esta minificción siempre tendrán la misma edad. Es la única manera de tenerlos quietos.


El cine y la vida (II)

En el séptimo día Dios inventó el cine y actualmente permanece en su sillón favorito, observando.


Fabulilla
Con perdón de Monterroso


Este era un gato que se sentía León. Tal era su ansia por ser el Rey de la Selva que, sin darse cuenta, se convirtió en un perrito faldero de las hienas que merodeaban a su alrededor.


Sopa de letras

En memoria de Arrigo Coen, Pedro Brull y Francisco Liguori

El sábado estuve a punto de escribir un cuento, pero la comida se enfriaba.




jueves, 9 de junio de 2016

Fabiola Morales Gasca



Fabiola Morales Gasca es titulada del ITP en Informática y egresada de la Maestría de computación en la FCC de la BUAP.  Ha aprendido el oficio de Escritura en la Casa del Escritor y en la SOGEM, donde terminó el Diplomado en creación Literaria. Es autora de  Para tardes de Lluvia y de Nostalgia (2014)  y Crónicas sobre Mar, Tierra y Aire (2016) editado por la BUAP.  Seleccionada en diversas antologías de México, España y Paraguay. Es una lectora voraz y escritora incansable.



Games

Las jugadas de los dioses coincidieron en esa calle. Tú cruzaste y yo te contemplé desde la silla de este triste café. Venias hacia mí sonriendo, cuando pasó el veloz auto. Sólo una estela dorada quedó de aquel breve amor, los dioses no jugaron bien sus cartas.


Poesía

Su espíritu sensible no soportó la realidad, por eso se  colocó alrededor del cuello una cuerda de  palabras. Se buscó la trabe más ancha de la casa y arrastro hasta ahí la vieja mesa, luego se subió a ella, amarró la cuerda y decidido se dejó caer. Empezó a asfixiarse y algunos versos empezaron a brotar. La respiración le falló, los ojos le saltaban y el cuerpo se empezaba a sacudir; de la fuerte cuerda cayeron algunas palabras y él se fragmentó en una decena de poemas para nunca más morir.


Reflejos

Se observa a sí mismo a través del espejo. Ese, el de enfrente, más joven, imperfecto, loco y menos neurótico, sonríe sin malicia. Las contrariedades de la vida no le han afectado aún. Ese otro no conoce teorías sobre limitaciones y mucho menos las ha experimentado. El otro, reflejándose a un lado es más viejo, lobo de mar experimentado en decepciones, contempla con cierta envidia la piel joven que se desgastará. Amargado, resentido y más neurótico,  sabe a ciencia cierta que el futuro no sonreirá al mancebo. El lobo acerca su boca al oído del joven y susurra palabras imperceptibles sobre las carencias cercanas. Uno pregunta y otro responde. Yo, observo a los dos contemplándose con vanidad en el espejo. Ninguno de los dos puede verme. La muerte nunca se refleja, sólo me presienten.  Les sonrío de forma voraz, sarcástica, el futuro, no hay futuro, no hay nada; ambos tienen una eternidad en la oscuridad.


Puzzle

Te sientes abatida y sobre el sofá dejas caer tu decrepito cuerpo. Intentas respirar pero no puedes. Tu última hija ayer se ha casado y tú marido hoy deja la casa, te mostró el boleto de avión y ya ha pedido el taxi que lo llevará al aeropuerto. Sabes que es nulo lo que ahora hagas. La vida se cae en pedazos, no puedes hacer nada para reconstruirla. Ahora él con  maleta en puerta también es un puzzle para armar. Te llenas de furia, quieres acabar con todo; cortas la realidad hasta no queda nada por reconstruir. Una nerviosa voz te dice que te apures a limpiar la sangre y colocar su cercenado cuerpo en la maleta antes de que se la lleve el taxi.


Papiroflexia

Envuelvo con sumo cuidado los amaneceres naranjas, el violeta de los atardeceres. Envuelvo las sonrisas y la impresión de las calles llenas de bicicletas. Empaqueto los olores, las rabietas, las cosquillas.  Doy forma caprichosa al papel de los fugaces momentos. Hago avión a todos los besos, y los  dorados abrazos. Doblo los orgasmos y anticipo las emociones desbordadas a papeles rojos o verdes. Guardo todo. Al final sé que desenvolveré cada cosa; por si acaso la muerte me llega, por si acaso la vida no me basta.  Atrapo cada instante, la papiroflexia no es fácil.

jueves, 19 de mayo de 2016

Alexandro Roque



Alexandro Roque. San Luis Potosí, SLP (1971). Escritor, editor, artista visual y periodista especializado en cultura y en ciencia. Profesor de redacción, literatura, guionismo y comunicación escrita, principalmente, en escuelas públicas y privadas. Colaborador de diversos medios de México y el extranjero. Entre otros premios ha obtenido el tercer lugar en el Concurso de Cuento Dorian 2005, que organiza la asociación Encuentros con el Arte, de Lima, Perú y El Premio Manuel José Othón, Narrativa, de los certámenes 20 de noviembre, organizados por el Gobierno de San Luis Potosí, así como el primer lugar del III Concurso Nacional de Cuento Campirano Marte R. Gómez, que organiza la Universidad Autónoma de Chapingo.




Me quiere, no me quiere...

En cuanto arrancó el último pétalo el enamorado se cimbró ante la carcajada de la margarita. Si serás pendejo, le dijo la flor, aún agitada por el ataque de risa. En primer lugar, no haces la pregunta adecuada. En segundo lugar, no deberías condicionarte a dos respuestas, sino abrir tu mente, nunca son sólo dos caminos. Y en tercer lugar, inútil, ¿quién diablos les dijo a los humanos que las margaritas estamos para resolverles sus dudas de amor? Por una estúpida costumbre ni siquiera saben a cuál flor preguntarle.


Textos raros

 —Ay, es que usted nos pone puros textos raros, profe.
No supe qué decir. Para mí son ejemplos de la mejor narrativa (Cortázar, Eco, Tario, Serna, Maupassant). ¿Raros? Nervioso, empecé a roer la pared del salón con mis minúsculos dientes, entre las risas de los alumnos. La escuela está en una vieja casa, y no tuve problemas.
En cuanto el agujero estuvo suficientemente grande me escabullí por él.
Me buscaron unos días y ya después me dejaron aquí, entre las paredes. De vez en cuando me arrojan algún libro y galletas.
Textos raros... ¡Pamplinas!


Robinson

Él sentía que tenía toda una vida en esa isla, tan paradisiaca, llena de frutos y flores, llena de soledad. Cuando ella llegó ya no hubo dios ni castigo. Ella le dijo que se llamaba Venus, él creyó oír que se llamaba Viernes. Y en adelante todo fue fin de semana.


Chat

—¿Con quién hablas?
—Con nadie, amor.
—...
—¿?
—Aquí apareces como conectado.
—¿Cómo podría? ¡Ni siquiera estoy vivo, mi vida!


Aviso de ocasión

“Se renta cuento amueblado para señoritas.
Lineal o circular. Incluye dos comidas y un final inesperado”.


Liberan a secuestradores (y asesinos)

Agencias. Por errores y omisiones en la integración de la averiguación previa, este jueves un juez ordenó la inmediata puesta en libertad de los señores Samsa y su hija Grete, sentenciados por los delitos de secuestro y homicidio calificado de su hijo y hermano, respectivamente.
La Procuraduría General de Justicia del Estado informó que se revisará el expediente pues todos los indicios apuntaban a que los presuntos secuestradores pretendían cobrar el seguro de su hijo, a quien no dejaban salir de su habitación, teniéndolo a dieta de alimentos rancios durante varios meses, y cuyo cuerpo sin vida fue encontrado en su cuarto, en avanzado estado de descomposición, en fase enfisematosa.
Su abogado defensor, el Lic. K, dijo que durante el complicado Proceso se demostró que los hoy liberados sufrieron una alucinación colectiva, al asegurar que no dejaban salir al hoy occiso en beneficio de su propia salud y la de su familia, debido a que una mañana se había transformado en un monstruoso insecto.