miércoles, 15 de octubre de 2014

Ermilo Abreu Gómez


Ermilo Abreu Gómez (Mérida, 1894 - ciudad de México, 1971). Escritor, profesor y crítico mexicano. Inauguró los estudios neocolonialistas desde su profundo interés por el período prehispánico. Fruto de esa fascinación es su obra principal, Canek (1947), que recibe su título de Jacinto Canek, personaje que en 1761 dirigió una rebelión contra los españoles. Enamorado de los temas y leyendas de su país desde una perspectiva nacionalista, escribió El Corcovado (1924), Quetzalcóatl, sueño y vigilia (1947), Martín Luis Guzmán (1968), obra sobre la vida de un escritor y revolucionario mexicano contemporáneo y La vida del venerable siervo de Dios, Gregorio López. Asimismo es autor de una autobiografía novelada, de cuentos infantiles y de diversos estudios literarios sobre sor Juana Inés de la Cruz, Ruiz de Alarcón y el Quijote.



Uay poop


Uay Poop es un ave negra con alas como escamas que sólo vuela a media noche. Es un ave carnicera en cuyo cuerpo se mete el espíritu maligno de Kakasbal. A veces Uay Poop cae sobre sus presas y las levanta con sus garras y remonta el vuelo y se aleja y se pierde en la oscuridad. De sus víctimas jamás se vuelve a saber nada.



Las alas de la mariposa


Una mariposa perdió sus alas y se echó a llorar y su amigo Tamaychi le dijo:

          —¿Por qué lloras?

          —Perdí mis alas.

          —Sigue mi consejo y serás feliz.

          —Lo seguiré cualquiera que sea.

          —Camina hasta que llegues a esa lomita.

          —¡Está muy lejos!

          —Pues sólo si llegas a ella podrás ser feliz.

          —Iré entonces porque sin alas me siento morir.

         La mariposa se puso a caminar y a caminar y así caminando llegó a la lomita, a tiempo que caía el sol. Pero estaba tan cansada que se quedó dormida y soñó entonces que tenía alas y que volaba y volaba. Cuando despertó, Tamaychi se le acercó y le dijo:

          —Te veo feliz mariposita.

          —Oh, sí muy feliz. Soñé que tenía alas y que volaba.

          —Sigue soñando, que la felicidad soñada, ya es felicidad.



Agua serenada


Beber agua serenada es como beber agua de luceros. La gente tiene la costumbre de sacar por la noche una jarra de agua para que reciba el sereno. Al día siguiente muy de mañana, se recoge y se guarda. Para los enfermos del corazón no tiene precio. Unos se alivian y otros se mueren pero éstos llegan a la muerte con gran serenidad.



Exhalaciones


Cuando en noche clara, rueda por el cielo una exhalación, hay que hacer tres cosas: persignarse, decir ¡Ave María Purísima! Y pedir algo que sea, al mismo tiempo, lícito y soñado.



Nubes


Cuando los fantasmas duermen, las nubes son blancas; vuelan despacio para no despertarlos. Los mecen y los llevan lejos. Cuando los fantasmas despiertan, las nubes se vuelven grises y se agazapan en el horizonte. Cuando los fantasmas se enfurecen, entonces las nubes se tornan negras, se agrietan y estallan.

viernes, 3 de octubre de 2014

Daniel Arturo Casanova Gómez


Daniel Arturo Casanova Gómez (Cd. del Carmen, Campeche, 16 de abril de 1969). Labora en la Universidad Autónoma del Carmen desde 1998. Es egresado de la carrera de Filosofía de la Universidad del Valle de Atemajac (Guadalajara, Jal., 1997). Tiene la Especialidad en Docencia y Asesoría de Calidad por la UNACAR, 1999. Egresado de la Maestría en Creación y Manejo del Idioma Español por la UNACAR - SOGEM en 2010.
Ha publicado algunos poemas en la revista Acalán de la UNACAR. Ha participado como ponente en diferentes en congresos nacionales e internacionales de "Lógica" y en varios Seminarios y Ferias de Lectura Nacionales e Internacionales.  En 2009 participó en la ExpoCiencias Mundial en Túnez con el proyecto de promoción de la lectura Liber-A-Nos Petit de Promoción de la Lectura, asesorando a dos alumnas de la Esc. Preparatoria de la UNACAR. Actualmente es Coordinador General del Proyecto Liber-A-Nos de Promoción de la Cultura Escrita que está funcionando desde 2004.
También es Coordinciertoador Regional de la Academia Mexicana de Lógica e integrante del Programa Nacional de Salas de Lectura que depende de CONACULTA. Fue coordinador del Programa Universitario de Lectura de la UNACAR con las actividades Isla de Letras y Tardes de Poesía. Actualmente es profesoren la Universidad Ineramericana paraDesarrollo (UNID) sede Ciudad del Carmen. Pero sobretodo es lector y promotor de la lectura.



El hombre mosca


Hijo, recuerda que así como dijo Bacon en su Novum Organum que es imposible que vean lo mismo los que toman agua que los que toman vino; tú debes tomar mucho vino para que puedas ver con todas tus pupilas lo complejo e irreal que es este mundo.


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Hijo recuerda que las mejores paredes para escalar son las de los edificios prehispánicos. 
¿Por qué señor?
Recuerda que la mezcla que emplearon para unir los bloques de piedra tiene miel pura de abeja.


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Hijo, recuerda que un contratiempo muy frecuente es el vértigo; ¿crees que las moscas se frotan las manos porque se imaginan los sabores? No, lo que hacen es practicar sus ejercicios de Brandt y Daroff, además de la maniobra de Epley.


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La naturaleza humana tiende al bien. La naturaleza de la mosca, también. El problema es que el animal no lo sabe, por eso es indeciso, se equivoca tanto e insiste neciamente en su equivocación


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Señor, ¿Cuánto tiempo debo estar colgado del techo?
No hijo, recuerda que tú no estás colgado. Los que están colgados son todos los otros seres del mundo.


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Oye viejo, ¿no has notado que el chamaco está muy cambiado?
Uy vieja, y lo que le falta. Es un cambio muy profundo, es como una metamorfosis lo que estás viviendo.


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Ay viejo, no le deberías decir esas cosas al niño, no vaya a ser que quiera volar.
Ay vieja, ese chamaco llegará muy alto.
Por eso, no le digas porque la caída puede ser muy dolorosa.
Vieja no mam...


sábado, 20 de septiembre de 2014

Ailed Álvarez


Ailed Álvarez pertenece a la primera generación del taller juvenil de escritura de José Luis Velarde iniciado en Ciudad Victoria Tamaulipas, en 1993. Publicó en la revista A Quien Corresponda. Participó en la antología Se murió Minineitor, ya no duermo tranquilo mamá. Durante su época de estudiante participó como promotora cultural con el Festival Juvenil Jardines del Arte, del 2000 al 2003, con este proyecto obtuvo junto con un grupo de jóvenes la beca PACMYC por el ITCA Y CONACULTA en 2002. Es egresada de la carrera en Ciencias de la Comunicación, por la Universidad del Valle de México, Lomas Verdes, Estado de México. Estudió la maestría en Mercadotecnia en el Instituto de Estudios Universitarios en Puebla. En el ámbito profesional se ha desarrollado en las áreas de mercadotecnia en diferentes empresas; ha sido colaboradora y conductora de programas radiofónicos. Coordinadora de Contenidos Especiales en el portal de El Mercurio de Tamaulipas; maestra en la carrera de Ciencias de la Comunicación y Coordinadora de Educación Continua de la Universidad La Salle Victoria. Además se empeña en escribir.



A casa

Yatzil regresa al hogar sobre su dragón de plata. Las luces esmeralda resplandecen a lo lejos. Se estremece con la humedad de las nubes, cierra los ojos. Un autobús surge de la oscuridad con un chirrido. La impacta por el lado del conductor. El dragón exhala antes de morir y las llamas la impulsan el último trecho hacia el castillo. Ahí, entre abrazos, ella sonríe. En casa, reciben su cuerpo, no la reconocen.


La fuente del tiempo

En mi carrera por encontrar la fuente del tiempo, perdí la sensación de mis piernas, también el conteo de los días. El color de tu rostro y la ligereza de tu cuerpo desaparecieron, te volviste una carga. En tus venas aún quedaba tiempo, muy poco para ti pero suficiente para mí, decidí no continuar la búsqueda y te bebí hasta el último minuto.


Deseos cumplidos

—Tengo sueño —le dije a Fernando. Él me vio con desprecio sin dejar de masticar un trozo de carne con la boca abierta. Harta del espectáculo subí a la recamara. La imagen de la comida en su boca me atormentó, no pude dormir. Hacía calor. Pensé ir al patio para refrescarme. Las estrellas aparecieron ante mí. El viento me despeinó. Busqué un cepillo sin encontrarlo. Una estrella cayó con suavidad para adornar mi cabello alborotado. Sentí la brisa del mar ligera, casi fría. Supe cuál sería mi siguiente deseo: escuchar los alaridos de Fernando en el infierno; de inmediato sentí un breve temblor.
Los gritos no pararon.
            
                                                                                                         
Amor acabado

En la calle deshojas tu espíritu, pierdes la mirada en un camino ajeno; lo perturbas con tu boca desesperada, que descorazona. Tu tacto congela las almas que toca: las absorbe; tu aliento enardece.
Tu reflejo desfigura los finos rasgos, los rasga, te rompe en piel árida, roída; convierte tus ojos en vacío, cuencas inundadas de un frío adolorido, miradas de muerto al matar. Tu sonrisa es una serpiente que me alcanza.
Mi reflejo te persigue, te hurga, te ruega. Mis ojos te gritan, te insultan, mi voz encuentra huecos, distancias.
Amor acabado.


Anfiteatro

El gris perdura en el exterior, quizá adentro también. Los ojos se ponen tristes; se funden en ellos las sombras, el dolor, la muerte. El cuerpo desnudo en el intenso frío.