jueves, 11 de junio de 2015

Atxuri Zúñiga


Soy escritor de tiempo incompleto. Mi padre es pintor y mi madre se ha dedicado por más de cuarenta años a la educación. Mi hermana vive en Dubai, mi hermano en Guadalajara. No he ganado premios ni publicado libros. Vivo en Querétaro pero mi mente muchas veces está en otra parte. Actualmente estudio Creación Literaria y Poesía.



Diálogos

¿Y si le doy un beso? Van dos veces que me habla. No te distraigas; va a pensar que eres como los demás. Un chiste. Mejor no digo nada y me acerco a su boca, así a la mitad; luego ella sabrá lo que hace. Puedo decir que me provocó. Y con ese vestido… Si le hubiera caído mal no me estaría contando estas cosas.
Se ríe. Mejor no me arriesgo, lo pienso bien, que tal que por el arrebato de una noche pierdo el trabajo, me denuncia. Aunque me dijo que no es casada, que tal que tiene un hermano musculoso. Mejor que piense que soy educado. Le gustó la música, ha de querer algo. Luego dicen que los hombres no captamos las indirectas.
Ya sé, mejor le pido su número y después la invito a salir. Ya vamos a llegar, ya vamos a llegar. Que no se note que estás nervioso. Sé amable, eso le gusta. Cóbrale menos. No, mejor no le cobres. Apaga el carro y róbale un beso.
Ya se va. Bésala, bésala.
Meto primera. El taxímetro vuelve a ceros. Al fin que nada más me iba a meter en problemas, tiene mi tarjeta. Si me llama bien. Si no pues ni modo.


El entrenador

Se asoma la luz azul del sol. Está sentado en una silla de madera. Huele a café. Corta el pan por la mitad y las moronas caen en la mesa. Está pensando en los turnos al bate. Han perdido los últimos diez juegos. Mete la mitad del pan a la taza de café y la prueba. Quiere hablar con los líderes del equipo para anunciar su retiro. La luz azul no dice nada, ni la silla, ni la mesa.
Está aquí, sentado. No dice nada, prueba el café. Con la mano derecha quita las moronas de la mesa. Piensa en la estrategia. Coge la otra mitad del pan y mira las arrugas de sus manos; nota que esta semana no se ha cortado las uñas.
¿Y si no se retira? ¿A qué se va  dedicar? Estos dilemas ya los ha tenido pero se van cuando llega a los vestidores; una energía lo renueva. Prueba de nuevo el café. La luz azul se hace pálida. Ha definido el orden al bate. Sopea el último pedazo de pan y lo sorbe. Cuando la luz pálida se hace dorada, mira la taza de café y se lleva las manos al rostro. Frota sus ojeras. El entrenador sacude en el pantalón las moronas de su mano. Se levanta de la silla. Decide abandonar al equipo.


Relojes

Los relojes comenzaron a derretirse, la mosca no voló, la rama se quedó sin hojas.
Los ojos de Dalí se abrieron cada vez más.


Luto de letras

Garazi, Zeledón, El señor con bombín y todos los personajes del cuento están de luto porque el escritor se quitó la vida.


Como Dios

“De todos los hombres, ¿por qué elegiste al de barba?” Le preguntaron a María Magdalena, y ella respondió: “Porque hace el amor como Dios”.


El inconsciente

Arrestaron a Sigmund Freud, acusado de cometer crímenes sexuales. Lo interrogaron y después de dos horas, se dieron cuenta de que sus palabras no tenían sentido. Lo dejaron ir.

Al salir masculló: no fui yo, fue el inconsciente.


2 comentarios:

Aram Paredes Cruz dijo...

Increíble, sorprendente y formidable.
Los relatos son agradables, dejando mucho a la imaginación.

Maria Sonia dijo...

Impresionante- eres un genial...espero que publiques
libros en Hard Copy.....