viernes, 22 de noviembre de 2013

Adrián Mendieta Moctezuma


Adrián Mendieta Moctezuma (Ixtacuixtla, Tlaxcala; 1995). Ha tomado talleres de ensayo, dramaturgia, literatura emergente y narrativa en diversas instituciones. El Taller “Introducción a los Problemas Contemporáneos de la Crítica Literaria” en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Ha publicado en Catedral suplemento cultural del diario síntesis (Puebla, México), en Guardagujas suplemento literario de la Jornada   (Aguascalientes, México) y en medios electrónicos como las  revistas  Cronópio Ariadna.



Entre las sábanas

Tenía hambre. Bebió leche, comió  jamón y pan tostado. Su mujer  estaba en la recámara, desnuda. Él entró con el pan en la mano. Se rascó la panza para luego sentarse en la orilla de la cama. Tocó su pierna, se acostó junto a ella.  Tiene la esperanza de que algún día, la mujer que duerme con él, despierte.


Filosofando

Mi bebé parece todo un filósofo. Siempre está contemplando su chupón, lo admira, parece que hace un universo con sólo mirarlo. Es todo un pensador. Pero aun así, aunque tenga las ideas más revolucionarias,  no evitará que yo lo devore de manera sutil y silenciosa.


Primera cita

Todo es cuestión de mantener la calma. Es sólo una evaluación que no pasa de 10 a 15 preguntas elementales. En el peor de los casos, la solución es contestarlas con algún choro que ni te entienda, al fin de cuentas entre más palabras digas, mayor será la probabilidad de aprobar el examen. Tomo valor y me siento en la banca, preparo mis mejores argumentos. La primera pregunta es fácil. ¿Vienes regularmente aquí?, sí. ¿Te gustan las mascotas?,  un poco. ¿Desde cuándo estás soltero? Hago una pausa y pienso en una respuesta adecuada: si considero mi última relación, que duró una semana, diría que desde  hace un mes. La evaluadora me mira con inquietud, sospecha mi improvisación. Prefiero los exámenes escritos, al menos así evito mirar el rostro de quién califica, esa expresión de lástima al saber que no estudié y sólo respondo estupideces.
Continúa el cuestionamiento. ¿En qué trabajas?, no trabajo, estudio. Genial. Yo estudio historia, ¿y tú? De nuevo hago una larga pausa para decir que soy preparatoriano. De inmediato noto sus muecas de desagrado, ella se levanta para irse.  Creo que reprobé la evaluación.


Escritor emergente

Martín dice que él es la nueva figura literaria del país. A mí me importa un pito. Por más libros publicados que tenga, sus cuentos son ñoñerías de adolescente. Todos sus libros que me ha regalado los tengo en el basurero, perfecta manera de matarlo.


Chat

Nunca se imaginó lo que encontraría. Cuando abrió la puerta de la habitación, en un motel a pié de carretera, la mujer esbelta, con cabello rizado y castaño que conoció en el chat, en realidad era un monstruo hermafrodita con grandes garras.


Página web: Adrimax

3 comentarios:

Carlos de la Parra dijo...

Va bien el joven maestro.
Ojalá sostenga su paso literario y rinda consistentemente sus aportes brillantes.

Adelina dijo...

Bastante mediocres y fallidos. Ojalá el autor lea a Ana María Shua o a Monterroso (o a muchos de los autores publicados aquí) para que entienda los mecanismos de la ficción breve.

Alfredo dijo...

Me han parecido interesantes sus cuentos. Veo un futuro literario de gran tamaño. Adelina, no entiendo su comentario, sin duda no son textos para ganar un Nobel, pero sea modesta por favor, no caen en la mediocridad ni en lo fallido. A su edad muchos escritores andaban por las mismas.