domingo, 30 de enero de 2011

Laura Elisa Vizcaíno Mosqueda


Laura Elisa Vizcaíno Mosqueda nace en 1984 en México, Distrito Federal. Es licenciada en Literatura Latinoamericana por la Universidad Iberoamericana, realizó su maestría en Letras Mexicanas en la Universidad Nacional Autónoma de México, y cursó una estancia de investigación en la Universidad de Buenos Aires. Publicó el libro Brevextos a cargo de Raúl Renán y la Universidad Iberoamericana, distintas minificciones en los blogs Ficción mínima, Químicamente impuro, Ráfagas parpadeos y en Letras de Chile, así como en las revistas Textofilia, Asfáltica, Río Grande Review, Plesiosaurio y Cuadrivio. Algunas de sus minificciones han sido publicadas en las antologías Grageas 2 y Los comprimidos memorables del siglo XXI. Ha participado en distintos congresos de minificción en Chile, Argentina, Bogotá y México. Actualmente es tallerista en el taller virtual de Ficticia y asistente editorial en la Subdirección de Publicaciones de CONACULTA.



Cobardía

A pesar de haber muerto hace siete años mi abuelita apareció en una reunión familiar. Todos la recibimos con gusto y, como un acuerdo implícito, nadie mencionó su condición de muerta, para no molestarla.
La velada transcurrió cómodamente, pero, al despedirnos, ninguno de nosotros se ofreció a llevarla.


Pura vanidad

Cuando desperté él ya estaba encima de mí, tomándome con sus manos callosas, restregándome contra el estiércol del piso, infectándome de su aliento a pescado. Traté de defenderme jalando sus cabellos y lo único que logré fue llenarme los dedos de algo pegajoso. Él intentaba sujetarme la cara mientras yo olía el sudor de sus axilas. Al morder mis labios y simular un beso, había algo más que saliva en esa boca, como trozos de pellejos y semillas, un sabor agrio, mezcla de las secreciones que me obligaba a probar. Cuando sentí todo el bulto de mugre dentro de mí, ya no pude hacer nada. Volteé a ver las ratas que me habían estado rodeando desde el principio y las envidié profundamente.


Vida pública

Nació en un mercado, se divirtió oliendo a la gente del metro, su lugar favorito eran los baños, conoció todos los restaurantes y tomó el sol en sesenta y dos parques. Se sentía tan popular que con mucha seguridad entró a la casa más alumbrada de la zona. Y de repente ¡zaz! el matamoscas le aplaudió su fama.


Contacto: vizcainomosqueda@hotmail.com

7 comentarios:

Un tipo dijo...

Geniales los 3. El primero me encantó, tiene una atmósfera interesante al principio, y sorprendente al final.


Saludos.

Patricia dijo...

Me encantaron los tres. Enhorabuena por estos textos Laura

sendero dijo...

Será buen día. aún rio, por cobarde. Un placer leerte Rub.

imcastle dijo...

Los 3 están perfectos Welly!!! son como fugas de Bach, parecen haber sido así desde el inicio de los tiempos y no pueden ser de otra manera. Cada palabra en su lugar, en su momento y espacio. te quiero y te admiro mucho!

Azu dijo...

que currículum y bien joven !!!, me declaro tu fan

Anónimo dijo...

No puedo evitar leerte, y sentir profunda admiración por tu trabajo y más a tu corta edad, felicidades

Pedro Colorado dijo...

La escritora mexicana de esta época, un orgullo y lo que le falta por compartir