domingo, 6 de noviembre de 2011

Víctor Antero Flores

 

Víctor Antero Flores Zertuche (Saltillo, Coahuila, 23 de diciembre de 1967).
Escribe cuentos desde los 10 años e incursiona en la novela corta a los 14.
Estudió Ciencias de la Comunicación por su gusto al cine, la literatura y la informática.
Es narrador, dramaturgo, guionista y productor de cortometrajes, animador de gráficos en 3D, a veces dibujante, cinéfilo, antes periodista y ahora trabaja como guionista en una estación de radio cultural.
Frase hecha favorita: Vox audita perit, litera scripta manet (La voz se pierde, la letra escrita permanece.)
Frase propia: Sólo quiero un lugar en donde sembrar.

Algunos de sus logros son:

—Mención honorífica por su cuento El Fósil en el Certamen Julio Torri (1999),
Finalista en el certamen internacional Puente de Letras (España, 2007) por el cuento Estela. Publicado en la antología.

—Siete de sus cuentos fueron elegidos, en concurso nacional, por la Universidad Iberoamericana León, en Guanajuato para radicar en el libro Para leerlos todos, Antología de microcuentos (2009), en donde resultó ser el autor con más textos seleccionados.

—El cuento Encuentro con el ogro fue seleccionado en concurso nacional por Endora ediciones para que formara parte del libro Cuentos del sótano. Mexico, D. F., septiembre de 2009.

—El cuento Zombi, resultó finalista en el concurso internacional Relatos Bajo el Puente III de la editorial española Puente de Letras, 2009. Incluido en la antología.

—Mención honorífica por el cuento Tribuno en el certamen nacional Criaturas de la Noche, del ICOCULT en su versión 2009. Publicación del libro en 2010.

—La obra de teatro “Homo eróticus”, fue incluida en el libro Dramaturgia de Saltillo del dramaturgo Enrique Mijares. Editorial teatro de Frontera 21. 2008.

—La Universidad de Oklahoma, E.U. seleccionó su cuento La manada y el poema Adiós del Vaquero para su publicación anual del 2010.

—Segundo lugar en el concurso de cuento de ciencia ficción y fantasía Todo puede cambiar de Brigada para leer en libertad A.C. en Mexico D.F. con el cuento Sol de Anáhuac, incluido en el libro del certamen Y si todo cambiara. Mayo de 2011.

Publica en diversas revistas y periódicos regionales de Coahuila como Espacio 4 y Agárrate Magazine, así como en las editoriales electrónicas de Ficticia y Parnaso.



Doble acto

Aplausos.
—Este fue Gorgonio Urreiztieta Gómez —dijo el presentador del circo—, el orangután de Borneo.
Un hombre de la primera fila saltó enfurecido.
—¡A quién chingados se le ocurrió ponerle mi nombre a ese simio?
Con un gesto el cirquero lo reprobó.
—Entonces usted se llama…
—¡Gorgonio Urreiztieta Gómez!
El orangután se acercó con suma compostura y habló.
—¿Podría decirme su edad?
—…Veinticinco —balbuceó, incrédulo, el tipo.
—Entonces es preciso hacer una aclaración —dijo con propiedad el peludo mamífero—. Resulta que yo tengo treinta años. Eso indica que es usted quién se llama igual que yo. Debería felicitar a sus padres por tan buen gusto, o maldecirlos, por ponerle mi nombre a tan abrupto primate. Pero ante el agravio, apelo a mi clase y le concedo el indulto.
Aplausos.


Obra maestra

—Esta pieza representa la escultura más asombrosa de Bethin Angelus. Se trata de un estrambótico Don Quijote de la Mancha gordo y joven elaborado en bronce; escultura que a partir del siglo diecisiete sólo se podía apreciar en la pintura titulada “El hidalgoso ingenio Don Manchego del Quijote” ejecutada por Tiziano Singratssia, pues la estatua original se perdió en un naufragio. Mas, para desgracia de todos nosotros, el cardenal San Edrín de Piroqueiro mandó quemar el lienzo por considerarlo horrible. Sabemos que aquel cuadro existió gracias a la forma pintoresca y galana en que lo describe Torcuato de la Litera en su libro “Grandes prodigios del mundo”, del cual se conserva solamente un tomo escrito en código por el mismo autor, pero nunca se pudo descifrar debido a que el escritor murió prematuramente. Sin embargo, alguna vez habló de su contenido y Amadeo Cobranini compuso una canción cuya letra describía el prodigio. Pero luego de zozobrar en una isla desierta metió la partitura en una botella y antes de morir la arrojó al mar con la esperanza de que el mundo conociera el portento. Y aquí la tenemos, la réplica de esa botella.


Dominadas

Lo para de un cabezazo, luego el uno dos con los pies, de nuevo arriba, se le va al pecho, lo baja de sexto año, freno con el empeine, antes de caer lo levanta con la rodilla y de chilena lo hace volar hacia la portería.
La portera de la vecindad despeja de un cañonazo hacia la calle a su deshecho consorte y cierra de golpe el portón.


Gorgona

Para mí es irrepetible. La amo. Finalmente, se lo pude decir.
Cada día, durante dos meses, quise declarármele pero algo me detuvo. Creí que tenía el campo ganado. Antier comenzó a hablar de su pretendiente pocho tatuado que había llegado de Texas: barrigón, irreverente, desfajado, greñudo, con gruesas cadenas de oro rodeando su cuello sudoroso. Comprendí que me estaba quedando en la dimensión del “mejor amigo”.
Ayer, fui preparado con flores, versos que le escribí y un anillo. Yo, tenso como un cable, en el sofá; ella, modosa, en el mismo sillón donde se desparramó aquel exabrupto humano. ¿Cómo pudo fijarse en ese golfo ignorante? Debía actuar, antes de que fuera demasiado tarde. Me levanté, le extendí el ramillete envuelto en poemas y saqué la cajita. Puse una rodilla en el piso, pero sólo escuché su voz cantarina, acentuada con un tono de mortal ingenuidad.
—¿Sabías que Jorge y yo ya somos novios?
El trol me sonrió con su mazorca amarilla. Ella no parecía afectada. Sus ojos me contemplaban, sin sorpresa, exentos de lástima, mientras el alma se me escapaba en un aliento y mis entrañas se resecaban.
Ahora soy de piedra.


Helios y Selene

—¿Qué ves?
—Tierra dormida y ciudades despiertas. ¿Y tú?
—Poco se ve con la nube de humo que lo cubre todo. ¿Qué te perturba?
—La agonía de Gea.
—Ella no muere.
—Pero los humanos sí.
—Y eso qué.
—Me pregunto si nosotros dejaremos de existir cuando no haya ojos que nos vean.


 Página web: Víctor Antero Flores

2 comentarios:

Elisa dijo...

Todas buenas, algunas las conocía, otras no. Esa Obra maestra es una obra maestra, qué humor más inteligente destila.

Enhorabuena, Víctor.

carlos de la parra dijo...

Sólo ellos mismos saben si existen.