domingo, 18 de septiembre de 2011

José Luis Zárate


José Luis Zárate Herrera. Puebla, México, 1966. Es uno de los más activos creadores actuales del género de ficción en México. Tiene una larga lista de reconocimientos nacionales e internacionales. Entre ellos el Premio Internacional de Novela MECyF en dos ocasiones: Voces del mar (2003) y La ruta del hielo y la sal (1998). En 2001 fue conferencista invitado en el Festival Internacional de Ciencia Ficción Utopiale de Nantes, Francia. Recibió la mención especial del Premi UPC de Ciencia-Ficció 2000, otorgado por la Universitat Politécnica de Catalunya por la novela Del cielo profundo y el abismo. Ganó el premio nacional Kalpa (1992) al mejor cuento mexicano de ciencia ficción de la década de los ochenta, convocado por la revista Tierra Adentro y el CONACULTA, por El viajero. El Círculo Argentino de Ciencia Ficción le otorgó el premio Más allá en 1992. Ha publicado, entre otros, los libros Hyperia (1999), Las razas ocultas (1998), Xanto, Novelucha Libre (1994) y La ruta del hielo y la sal (1998), considerado uno de los mejores libros de 1998 por el periódico La Jornada. Entre su obra más reciente se encuentra Quitzä y otros sitios (2002), y En el Principio fue la Sangre.


Desconcertadas

No sólo afilan aceros, no únicamente lanzan redes. Ante el espejo se preparan y practican la sinceridad. Pulen la alegría de cada sonrisa.
Saben que el verdadero triunfo es derribar un hada sin tocarla.
Que sean ellas las que lleguen, ligeramente desconcertadas, a entregarse a los cazadores.


Poco

Poco sabemos qué ve cada persona en un hada. Algunos usan adjetivos: maravilla, magia, misterio. Otros renuncian a tratar de explicarlo siquiera. Los cazadores, desde sus escondrijos, observan atentamente esos encuentros. Miran los rostros, los gestos, las sombras y luces que bailan en las miradas. Mientras no comprendan ese instante saben que aunque atrapen un hada no la habrán capturado por completo.


Sol

Las llevamos al campo, con aprensión las vemos moverse sin muletas. En su espalda se agitan los muñones. Como hojas de otoño se fueron cayendo las alas, les recordamos. Ellas nos sonríen dulcemente y disfrutan del sol y la tarde.
—Recuerdos, momentos, sensaciones —nos dicen.

Nos miran con un poco de compasión.
—No hacen falta alas para volar —afirman las viejas hadas.


Cuando todos tengamos una

Cuando se decidió que todo el mundo tuviera un hada madrina creímos que todo sería diferente, pero las hadas más poderosas gustaban de cumplirle caprichos a reyes y emperadores y ello anulaba la magia modesta de las hadas proletarias que no podían explicarnos por qué continuábamos en crisis.


Una

Era un plan a largo plazo. Seleccionar a las más bellas, las más frágiles, las más etéreas. Educarlas en las artes de la tierra, criarlas en la vegetación, el bosque y los ritmos naturales, dejarlas creer en la magia, dotarlas de delicadas alas, subir con ellas a los enormes riscos, mirarlas caer, sonriendo, seguras, con el convencimiento pleno del vuelo.
Con que una lo logre, las hadas habrán regresado.


Serie: Escuela


Los genios no van a la escuela porque se dispersan fuera de sus botellas.

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Durante el examen de clonación hay que copiar al compañero de junto.

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Privatizadas las escuelas (autosustentables, les dicen) cada 10 minutos los maestros detienen la clase y explican la virtud de algún producto.

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Un albañil construye 1 metro cada 25 minutos. En 3 horas ¿cuántos construyó?
El niño Einstein demuestra que el tiempo es relativo y reprueba.

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De entrada todos están reprobados en la escuela de hackers. Sólo quien manipula sus calificaciones en el control escolar pasa.

 
Página web: CUENTA ATRÁS…
http://twitter.com/ #! / joseluiszarate

4 comentarios:

Elise Reyna dijo...

¡Muy buenas!

carlos de la parra dijo...

Bravo maestro.

josé manuel ortiz soto dijo...

Carlos, ¿podrías contactarme a manolortizs@msn.com?
Saludos.

Marina dijo...

Felicidades, muy bueno todo, me encantó su tema de las hadas, lo he hecho mío también en algunos cuentos y poemas