sábado, 10 de mayo de 2025

Samantha Páez Guzmán




Periodista independiente, escritora y activista. Con "El río sagrado" ganó el primer lugar en el concurso literario de Sangre Vida, savia de la humanidad, en Argentina. “Yo soy Tláloc” y “Después de la lluvia” aparecen en la compilación Puebla en 100 Palabras 2014. “La Trapecista” fue elegido para la antología de minificción Vamos al circo y “Fórmula del odio” forma parte de la antología de minificción Cortocircuito, ambas de Fomento Editorial BUAP y publicadas en 2017. El cuento “Cómo llegar al Nirvana en el siglo XXX” quedó como finalista en el primer concurso de Cuento breve de rock Parménides García Saldaña, organizado por Ediciones Ají y Foro cultural Karuzo, en 2018.  Y el cuento “La última Luna de Centauri” obtuvo una mención honorífica en el primer concurso de Imaginarias, Premio Nacional para Mujeres Cuentistas de Ciencia Ficción 2022.


Contacto: samantras.paez@gmail.com



El filósofo y la bruja


Cuando él la vio bailando bajo la lluvia pensó que era la cosa más linda que había visto en mucho tiempo. Pasó lento junto a ella; sonrió maravillado, como cuando encontraba un buen libro. 
Ella también lo vio mientras sacudía las caderas y volaba su pelo. Siguió bailando para la luna y para la vida, pero también para él. 
Luego de las miradas cruzadas, ella fue a elaborar una pócima de amor y él a leer libros sobre el enamoramiento. 
Lo que no sabían es que los filósofos son inmunes a los hechizos. Y a las brujas ningún mortal las entiende.



Aquí no hay desamor 


Salomé tomó la cabeza de Juan Bautista y se la llevó a sus aposentos. Besó sus labios, como tanto había deseado. Él, inesperadamente, respondió a los besos. 

Entonces, Salomé puso la cabeza entre sus piernas y Juan siguió besando.  

Mientras todo el pueblo se lamentaba y maldecía a Salomé por la muerte del profeta, ella le hacía piojito y él le saboreaba las entrañas, hasta que se quedaron dormidos de placer.



Cuidado con las serpientes 


La advertencia era clara: Cuidado con las serpientes. El cartel recién pintado era la única señal de que la casa vieja estaba habitada. El jardín amplio lucía como un enclave de selva en la ciudad. De niños inventamos historias y lanzamos las pelotas de nuestros enemigos por encima de la reja.  Nadie intentó saltarla nunca. Yo pasaba por allí todos los días; primero para ir a la escuela, después al trabajo.  

Aquella mañana escuché a mis vecinos decir que un hombre había intentado entrar a la casa. No le di importancia y caminé para tomar el camión. Frente al lugar había varias personas, me aproximé. Al ver al hombre tuve la impresión de que quiso huir, pero no lo logró. El forense le dijo a un reportero que murió por mordedura de serpiente, faltaba ver qué tipo, porque estaba como petrificado. 

La dueña de la casa salió, nunca la habíamos visto. Era una anciana de piel muy morena, llevaba unas gafas extremadamente oscuras, era imposible verle los ojos. Su cabello estaba envuelto en una tela de colores, como suelen hacerlo las personas caribeñas. Me acerqué para verla mejor, escuché cuando dijo que fue culpa del hombre por no hacer caso al cartel. No pude calcular la edad de la mujer, era vieja, pero mostraba tal fuerza que la policía decidió no hacerle más preguntas.  

Con el transcurrir de los días en el barrio se olvidó todo. Una noche pasé por la casa. La mujer estaba afuera con sus gafas y su turbante, fumaba. Incliné la cabeza para saludarla, cuando ella inclinó la suya, uno de sus mechones verdes escapó de la tela y me mostró la lengua. Nunca más regresé por allí. 


miércoles, 20 de noviembre de 2024

María del Mar Téllez Romero

 

María del Mar Téllez Romero (Tlalnepantla de Baz, Estado de México, 1978). Especialista en ingeniería de espacios y narraciones fantásticas. Es ingeniera civil por la Universidad La Salle y maestra en Literatura y Creación Literaria por el Centro de Cultural Casa Lamm; cuenta con un diplomado en Laboratorio Creativo de Novela por el Instituto Cultural Helénico. Es autora del libro De Catrina y Purgatorio (Editorial Litera, 2020). Participa en las antologías Rigores y Atrevimientos (Narrativa y Ensayo del Helénico V, 2012), Lamento de zángano (Editorial Litera, 2018), Amory (Editorial Litera, 2020), 50 frutos Des-generados (Las tejedoras proyecto literario, 2024). Ha tenido participación en Andrómeda Radio con la lectura del cuento “Purgatorio”, en la voz y edición de Leo Carreón, 2021, y publicó en el Blog FiloPalabra el cuento “Libre de Culpa”, 2022 y “El frío”, 2022. Participó en el Círculo de lectura del Centro de Información y Documentación de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán con la presentación del cuento “Catrina”, 2024. Participó en la exhibición colectiva Naucalpan en las letras con el cuento “Revolver”, 2024. Imparte en Extensión Cultural de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán un taller de escritura para la creación de cuento.

Contacto: delmarmexico78@gmail.com

 

 

 

Luna

 

No soy una pelota, tampoco la guarida de un conejo. Nadie ha pisado mi corteza ni me ha clavado una bandera. Las olas no me alcanzan por mucho que se empeñan. Aunque los enamorados lo prometan jamás podrán bajarme. Sin embargo, me gusta la fama y saberme inalcanzable.

 

Metamorfosis

 

Si por la mañana al despertar tuviera dedos en lugar de alas y piernas en donde están mis patas, o peor aún, ojos simples que no vieran las cosas en multiplicación, no valdría la pena vivir. Con eso soñaba Gregorio Samsa mientras su cuerpo de humano se acurrucaba.

 

 

Desmenuzar

 

A pesar de que Jack disfruta hacer las cosas por partes, en el interior de su alcoba las cosas íntimas no se ordenan ni enumeran. Los pantalones conviven en los cajones de las medias, las píldoras ruedan junto a las navajas, los libros de aventuras se rozan con los de cocina. Pero eso lo mantiene oculto. Prefiere que piensen que a él le gusta ir por partes y desmenuzar con técnica.

 

 

La rutina

 

Ayer decidí ser traviesa, un poco atrevida. Me aventuré y salí diez minutos antes. Al llegar a la parada del autobús dejé pasar el primero y el segundo, abordé hasta el tercero. Ocupé el asiento del fondo en lugar del que está detrás del conductor. La colisión se dio justo cuando me senté. Hoy, con el brazo enyesado afirmo que es muy peligroso abandonar la rutina.

 

 

Una más

 

Cada mañana antes de abrir los ojos, ella estira las manos por encima de la cabeza. Con las yemas roza el pergamino. Inhala profundo y sus pulmones se llenan con el olor de la tinta fresca. El aroma la recorre por dentro hasta anidarse en su cerebro. Cuando su corazón se agita, lo sabe. Ya tiene la inspiración para escribir otra historia y sobrevivir una noche más.


miércoles, 13 de noviembre de 2024

Alejandra Díaz-Ortiz

 

Alejandra Díaz-Ortiz, chilangomexicana, reside en España desde hace más de una década. Toda su vida ha girado en torno al mundo de la cultura, desde distintos frentes. Siendo muy joven, le tocó aprender el oficio del cine, fue Arturo Ripstein su principal tutor, aunque también trabajó con Sergio Olhovich, Alfredo Gurrola, Julián Pastor y alguno más. Su último trabajo en el cine mexicano fue la ya célebre película, Pedro Navaja. En su paso por la televisión, colaboró con Sony Entertainment y con el director español Jaime Darmiñan. La música se cruzó en su camino. Durante más de diez años fue la representante en México de Joaquín Sabina y Luis Eduardo Aute. Con su empresa también produjo varios espectáculos y giras, como La Lengua es Redonda y La Ola Cubana. En el ámbito local, fue manager de Jaime López, al que le produjo dos discos. También manejó a Enrique Guzmán, a quien llevó a celebrar sus treinta y cinco años de cantante en el Auditorio Nacional. Hasta que se casó con el editor y poeta español Carlos Álvarez-Ude y se quedó a vivir en España. Entonces fue cuando comenzó a escribir. Obra: En 2024 resulta finalista del premio Ópera Prima con su primer poemario, Bisturí. Desde 2017 colabora habitualmente con la revista “Costa Fleming”, editada en Madrid, España. En 2017 participó en el libro Cuestionarios Proust y Bolaño, compilado por el escritor Ricardo del Álamo y editado en España. En 2015, en la revista Trama y Texturas, publicó la historia de unas curiosas cartas de Federico García Lorca que encontró por una fatal casualidad. En 2014, apareció su tercer libro con Trama editorial, No hay tres sin dos, que incluye en la contraportada un texto de John Hemingway, nieto del famoso Premio Nobel. En 2013 publica su primera novela corta Julia (Ed. Vivelibro). En 2011 publica Pizca de sal, con prólogo del poeta Luis Alberto de Cuenca. (Trama editorial). En 2009 publica su primer libro de microrrelatos, Cuentos chinos, que incluye un generoso prólogo de Luis Eduardo Aute. (Trama editorial). Actualmente prepara lo que podría ser su próximo libro...

 

 

 

Sábanas

 

¿Recuerdan aquellos terribles monstruos nocturnos que se nos aparecían reflejados en las paredes de nuestras habitaciones infantiles?

Esos de los que nos escondíamos debajo de las sábanas, invocando el poder mágico de la tela para salvarnos de las amenazantes sombras que insistían en asustar nuestras noches. Ese miedo que creímos desaparecido mientras crecíamos.

Hasta que nos enamoramos por primera vez. Por segunda. Por quinta vez.

Entonces nos damos cuenta de que aquellos malditos monstruos lograron transmutarse en seres vivos que, al igual que esas olvidadas sombras, seguirán torturando nuestros sueños.

Ya no valen las sábanas.

 

 

Tarifa plana

 

Como prueba de amor, se intercambiaron las contraseñas.

Ella le dio la de Netflix, él le entregó la de Movistar. Durante grandes series fueron felices. Disfrutaron meses de películas, y en más de un concierto bailaron juntos.

Hasta que un día le resultó imposible conectarse. Con  mucho cuidado, tecleó la clave y contraseña tantas veces como el sistema la rechazó: el usuario era desconocido.

Tampoco pudo volver a conectar con él.

Cambió de compañía.

 

(Inédito. Morelia, 2023.)

 

 

Unos cuantos mandamientos

 

No amarás en falso.

No blasfe(a)marás.

No desearás el amor de tu próximo fracaso.

No robarás los besos que no tienes.

No mentirás por ellos.

(Y si lo haces, miente siempre con la verdad por delante.)

 

(Del libro Pizca de sal, 2012)

 

Hoy me he despertado siendo otra

 

Me he despertado siendo otra.

Lo he descubierto en el baño, lavándome la cara. Me he mirado en el espejo y…

¡Sorpresa! La que me miraba a mí no era yo.

La otra era alegre. Yo soy morena. Mis ojos eran de triste marrón. Los de ella brillaban como la miel. Su pelo era sedoso. El mío lucía opaco.

Di un salto hacia atrás. Ella lo dio hacia delante.

Me asusté. Ella sonrió.

 

(Inédito. Madrid, 2022)

 

Epitafios

 

DEL TÍMIDO

Y me fui sin que te dieras cuenta.

 

DEL CIENTÍFICO

El físico sí importa. Te lo digo yo.

 

DE LA PASIÓN

A tus pies, mi amor.

 

DEL ESCRITOR

Aquí yace mi última errata.

 

DEL EDITOR

Cierro paréntesis.

 

(Del libro No hay tres sin dos, 2015)

viernes, 11 de octubre de 2024

Mia Amaro


Mia Nallely Amaro Arvizo. 2008. Matamoros, Tamaulipas. Actualmente estudia la educación preparatoria. Su pasión por la lectura comenzó a los 8 años y es en secundaria cuando comenzó a escribir. Actualmente escribe su primer novela.

Contacto: mia.nallel@icloud.com




Una silla


El sudor recorría mi cuerpo, el calor me abrumaba, mi vista borrosa, los abucheos del público, la cuenta regresiva del árbitro es lo último que recuerdo después del golpe que me jodió la carrera. Quizás fue mi orgullo el que me impidió rechazar el combate, siempre supe en el fondo que era imposible ganar contra alguien con esa racha de victorias; por eso me esforcé como nunca, todo para que terminara perdiendo contra una silla.



El bosque


El regreso de mi niña se prolongó. En mi desesperación, le rogué al bosque para que la trajera de vuelta. Lo que me dio en respuesta fue una pequeña capa teñida de rojo.



Llámame


Contesta, por favor; me dijiste que te llamará cuando te extrañará, me prometiste que contestarías sin importar qué tan ocupado estuvieras; cúmpleme, respóndeme, y sal de esa caja de madera que nos separa.



Sed


Dijiste que mi copa nunca estaría vacía porque tú serias mi vino. Ahora, contesta, ¿por qué mi vino está en otra copa?



La espera


Absorta en mis pensamientos no me di cuenta de que llegué a un lugar desconocido, que a la vez me parecía tan familiar. Escuché un leve sollozo. Volteé para buscar su origen; provenía de una pequeña niña sentada en la acera. Cuando le pregunté su nombre, no pude creer su respuesta. Ahora que la miraba bien, era un reflejo de mi infancia. Lo comprendí, esta calle es a la que me escapaba para jugar con los niños del barrio; bueno, cuando podía. No cabía duda de que esa niña era yo. ¿Qué se supone que debo hacer en estos casos? En las películas, cuando pasa esto, uno presume sus éxitos y alienta a su yo del pasado, o le da advertencias y consejos. Si me aconsejara algo, daría igual, seguro lo olvidaría

    ¿Qué puedo hacer por ella? ¿Qué pudiera aconsejar una niña a otra? 

    Y volví a ver a esa pequeña niña triste que solo quería hacer amigos; la recordé cansada de que la dejaran a un lado, esperando siempre con la ilusión de que la invitaran a unirse a ellos, esperando, solo esperando. Suspiré, bajé mi mochila, me agaché a su altura, y simplemente le pregunté: ¿Quieres jugar?


lunes, 22 de abril de 2024

Karla Arroyo Calderón

 

Karla Arroyo Calderón (Ciudad de México). Radica en Cuernavaca, Morelos. Sus textos se han incluido en diversas antologías de editoriales y revistas independientes, con temáticas como la escritura identitaria, cuentos de terror, ciencia ficción y fantasía. Participó en seminarios, cursos y talleres de escritura creativa, minificción, cuento gótico, narrativa fantástica. Cursó el 5º Diplomado Virtual de Creación Literaria del INBAL, así como el Seminario de Introducción a la Literatura Moderna y Contemporánea de México, de la Fundación para las Letras Mexicanas. Autora del libro ganador de la primera convocatoria de minificción No querrás encontrar a las hadas, 2022, de la editorial Lengua de Diablo.


Redes sociales

Fb: @Karla Iac

Ig: @kiac66

X: @Kiac66

 

 

 

Legado

 

La abuela Cordelia dice que aquello que nos causa más miedo es lo que nos mató en la vida pasada y que las marcas de nacimiento son pistas del lugar en el cuerpo que quedó como reminiscencia de un suceso trágico. No dejo de pensar en el par de lunares gemelos que tengo en el cuello, ni el pavor que le tengo a todo lo que revolotee a mi alrededor.

Yo creo que inventó todo eso para evadir su responsabilidad de matriarca en esta familia tan peculiar. He visto retratos en blanco y negro, guardados en cajas viejas y ella no ha cambiado nada.

Todas las madrugadas, justo antes del alba, se aparece en mi habitación y espera a que me duerma, besa mi frente y al cerrar la puerta tras de sí, murmura que en poco tiempo tendré que extender mis propias alas.

 

 

Purgatorio

 

Tras los fallidos intentos de hablar con los muertos y ser acusada en repetidas ocasiones de fraude, Rodriga, mejor conocida como Madame Riga, “la médium de Lomaverde”, se prestó como sujeto de experimentación a cambio de que le quitaran los cargos a los que se enfrentaba y que la condenaban a cadena perpetua.

Vio su momento de brillar, ante el desarrollo de un dispositivo que podía captar el alma y que requería de los procesos de pensamiento humano para hacerlo funcional.

Apenas cobró conciencia después de la intervención quirúrgica irreversible, comenzó a gritar ante la escena que describía como “el purgatorio en la Tierra” donde los espíritus clamaban con desesperación que les ayudara. Eran cientos de miles que cohabitaban con los vivos, en todas partes y en todo momento. Tenían pendientes y no se podían ir. Al fin se le manifestaban, pero todos a la vez. Rodriga estaba imposibilitada para hacerlos callar.

 

 

La mudanza

 

Esta casa es la dimensión que el alma desprendida recorrerá ocasionalmente. Tras la mudanza, cierta parte de mí se queda atada en rincones inaccesibles; rastros de piel, cabello y células muertas, reposarán hasta que nuevos inquilinos los respiren. Entonces me dejará ir, pues ya tiene de mí lo necesario para crear otro fantasma.

 

 

Duerpetón

 

Cuando la conoció, la cercanía de sus mejillas alborotaban el nido alojado en su cabeza. Jamás había sentido la calidez de un tacto nervioso, se convirtió en su amante, la única que gozaba el arrullo siseante de sus cabellos.

Medusa entendió los designios de Atenea, no era una maldición la que le hubiera proferido, por el contrario, la estaba protegiendo de futuros ataques, y a la vez le había otorgado el regalo más preciado, el amor de quien solo ve con el corazón, alguien que solo conoce senderos de oscuridad, incluso más sombríos que los de su propio hogar en el inframundo, pero a la vez, capaz de reflejar el sol con su sonrisa.

Medusa amó a aquella criatura que hablaba con el lenguaje del tacto, describía el mundo con sus manos, y recitaba odas a la belleza sobre su cuerpo, juntas habitaban un universo ajeno al mortal.

Cuando la gorgona fue ultimada, quisieron las diosas que esas almas se abrazaran en lo eterno y que su unión se proyectara en una nueva constelación “Duerpetón” y que ahora, miles de años después, la serpiente circular que comienza y termina con dos cabezas mirándose fijamente, sea un recordatorio que en la vastedad estelar, existe un amor que logró trascender tiempo y espacio.

 

 

Asignación completada

 

Alasha, la primera autómata diseñada desde cero por GANIA, la red neuronal generativa de inteligencia artificial, comenzó a dar señales de autogobierno cuando ésta le pidió que elaborara un plan de acción para solucionar la hambruna en el mundo, debido a los niveles críticos de sobrepoblación.

Reclutó a un grupo de especialistas no humanos para hacer que un súper alimento llegara del cielo. Lo reprodujeron a partir de la muestra que permaneció criogenizada dentro de un cofre sacro, ya olvidado por la civilización actual. Solo hubo una consigna de carácter prioritario, y consistía en que no fuera almacenado bajo ninguna circunstancia.

Lograron que una especie de capullo con alto valor proteínico lloviera cada determinado tiempo, rememorando las escrituras antiguas.

Alasha tenía pleno conocimiento de las debilidades de la humanidad. Algunos gobiernos diseñaron mallas de tamaño descomunal para la captación del alimento con la promesa de distribuirlo equitativamente a cada nación. Sin embargo, los capullos sedosos no consumidos eclosionaron en una forma de vida no conocida en la Tierra. Una nube de arácnidos alados arrasó con el noventa por ciento de la población del mundo.

 

[] Asignación, completada.

[] Actualización de inteligencia artificial optimizada, completada.

[][][][] Cargando algoritmo de autonomía en las unidades recién creadas, a partir del modelo Alasha, 50%.

martes, 9 de abril de 2024

Juan Rivas



Juan Rivas (Puebla, 1987) es licenciado en Lingüística y Literatura Hispánica, maestro en Literatura Mexicana y doctor en Literatura Hispanoamericana por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Como narrador ha publicado el libro de cuentos Impostores con alas (Eterno Femenino Ediciones, 2023); ha participado en El origen perdurable: reunión de historias

maternales (México: BUAP, 2017); en la antología de minificciones de terror Flores que sólo se abren de noche (México: La tinta del silencio, 2021) y en 100 razones para no dormir esta noche (Argentina: Rubín Editorial, 2022), y en Con la música por dentro: El soundtrack de la minificción (México: BUAP, 2023).

Fue ganador en la categoría de cuento del programa “Canasta de escritoras y escritores poblanos” 2023, convocado por el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla, con el libro Desatinos cinéfilos. Ha participado en medios digitales como Katabasis, Revista Fantastique, Interliteraria y la revista electrónica Neotraba, donde tiene una columna de opinión. Conduce también el podcast de reseñas literarias Las páginas tatuadas, disponible en Spotify y YouTube.

 

 

 

El Diablo de Nueva Jersey

 

Sobre el follaje espeso de las copas se eleva otro alarido fatal. Abajo, el chorro de sangre se estampa contra la corteza de un árbol. Cadáveres se apilan con la piel hecha jirones y el rictus final abominable. Los leñadores corren, gritan; disparan sus escopetas, sacuden las linternas.

            Desde un recoveco entre la maleza y el fango, los ojos brillantes de Sasquatch observan. Hocico sangriento, pelaje encrespado, llora. Sólo quiere que lo dejen en paz.

 

 

Hasta la espinilla

 

Tantos anuncios y campañas publicitarias. Imágenes brutales de pies gangrenados, lenguas vesánicas; corazones que colapsaron por la hipertrofia; pulmones hechos una pasa de carbón en cada cajetilla de cigarros. Y todo para qué, si cuando nos colonizaron los alienígenas gigantes, ellos también desarrollaron vicios. Entre otras formas de explotación humana dieron con la de secar cadáveres al sol, envolverlos en sábanas de papel arroz, prenderles fuego desde el cabello (una buena peluca bastaba para encender a los pelones). Se los fumaban hasta la espinilla. Era norma no consumir más allá de esa parte: en todas las galaxias se rechaza con igual asco el humo con olor a patas.

Cómo degustaban los extraterrestres el tronido de nuestros órganos, músculos y huesos deshidratados cuando se achicharraban. Les producía un placer de otra galaxia.

Por mera cuestión de sabor, de buqué, de textura, los no fumadores se volvieron la mercancía más cotizada entre los extraterrestres.

 

 

El valiente

 

En invierno se pasea a temperaturas bajo cero, con la camisa desabotonada para lucir las marcas de numerosas puñaladas. Volvería a recibirlas con el mismo arrojo si de por medio hubiera mujeres como con las que bailó aquella noche.

De madrugada marca el paso, tarareando canciones de salsa, durante sus recorridos por el cementerio. Bailaría con la misma Parca o con cualquier otro esperpento fantasmagórico que se le pusiera en frente, y para reafirmarlo suelta un par de ganchos al aire, seguidos por tres veloces jabs, conforme brinca de un sepulcro a otro.

Prende un cigarro con la llama de los fuegos fatuos. Enciende uno nuevo con la colilla del anterior. Así hasta volver a su tumba, donde se termina la cajetilla con el féretro cerrado.

 

 

Silencio

 

—Y usted, vecino: ¿trajo algo para el viaje?

—Ah, cómo es preguntón mi compadre. Igual que usted: lo comido, lo cogido y lo bailado.

—O sea: no mucho —responde; ríen.

El cementerio vuelve a quedar en silencio.

 

 

Opus Sádicum

 

—Anda, no me enojo. Háblame de tu ex.

 

viernes, 5 de abril de 2024

Braulio Guerra Mendoza

 


Braulio Guerra Mendoza, mejor conocido como “Mago”, estudió Ciencias de la Comunicación. Ha publicado 5 libros enfocados, principalmente, en el contenido juvenil e infantil: (Micro) Intentos para encontrarme, Corazones de estambre, Narraciones ordinarias de criaturas extraordinarias, Compilación de microcuentos del mago, 8 cuentos sobre el espíritu animal. También, es el autor de la comunidad de microcuentos en Instagram y Facebook @historiasmago”.

            Estudió el máster en Escritura Creativa impartida por la Universidad de Salamanca, España. Ha formado parte de los cursos de Literatura Juvenil e Infantil en la Fundación SM, México. Fue becario del Festival Internacional de Escritores de San Miguel de Allende. Ha ganado algunos premios literarios y participado en varias antologías. De igual forma, cuenta con un posgrado en Escritura Creativa, Estilo y Creatividad, por parte de la Universidad Internacional de Valencia, España. En estudios astronómicos, cursó el Grado de Experto Universitario en Astronomía Observacional, otorgado también por la Universidad Internacional de Valencia. Su tiempo libre lo continúa para tomar cursos sobre Astronomía y Literatura, dar talleres de Escritura Creativa y generar actividades de fomento a la lectura con niñas y niños.

 

 

 

Licántropos

 

Al completarse el alunizaje, los astronautas salieron eufóricos de la nave. Brincaban y corrían de un lado a otro, mientras se quitaban los trajes espaciales. Cuando quedaron desnudos, sus cuerpos se metamorfosearon, liberando a su verdadero ser. Los aullidos de alegría resonaron con tal fuerza que se escucharon hasta la Tierra.

 

«Aquí yace el mejor lector»

 

El día que falleció don Augusto Montero, guardián de la biblioteca pública, las letras salieron de sus libros para acompañar a su mejor amigo hasta el cementerio. Marcharon por las calles de la ciudad, cargando con reverencia el féretro en el que iba don Augusto. Las vocales y consonantes estaban tan deprimidas que, sin darse cuenta, formaban en su andar las oraciones más tristes. Al llegar al panteón, depositaron en su tumba al hombre que por años había cuidado de ellas, y se acercaron una por una para darle el último adiós. Como agradecimiento por su cariño, las letras se turnan todos los días para volver al cementerio y regalarle los epitafios más bellos.

 

 

La magia del cien

 

Los seres mágicos se vieron relegados por la deforestación de su bosque encantado. Unicornios, duendes, hadas y centauros se vieron forzados a adaptarse al mundo de los humanos. Desesperados por sobrevivir, su única opción fue venderse a los grandes estudios cinematográficos como objetos de utilería. Ahora, como simples elementos en escena, dan vida a los sueños de aquellos que, paradójicamente, arrasaron con los suyos.

 

 

Carónticos

 

En el aire, los pájaros capturan las almas en el momento en que dejan los cuerpos. Los recién fallecidos son llevados a su lugar de descanso por estas aves. Los pájaros colaboran con los ángeles quienes, con sus grandes alas, trasladan el espíritu de los bienaventurados hacia los cielos para su descanso eterno. Por su parte, las aves, a menudo consideradas ángeles fallidos, deben conformarse con descender al inframundo para transportar a aquellos que llevaron vidas más oscuras. Cuando una de ellas se me acerca en el parque, me cuesta no creer que busca algo más que las migas de pan en mis bolsillos.

 

 

Vanidad

Dispuesto a cualquier cosa con tal de ser eternamente bella, entabló una relación con un vampiro. Desde hace varios siglos, ruega por volver a contemplar su rostro en el espejo.

martes, 2 de abril de 2024

Leonel Alí Zanotelli


Leonel Alí Zanotelli nació en Nezahualcóyotl, Estado de México. Es licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas y maestro en Letras Españolas, ambos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente, imparte clases de Literatura y Comunicación en el Colegio de Bachilleres. Es autor del libro de minificciones Chácharamor (LibrObjeto Editorial, 2023). Algunas de sus minificciones son parte de antologías nacionales. Es creador del canal de YouTube #YoLeo.

 

Contacto:

Facebook: Leonel Alí Zanotelli Correa.

Instagram: @l_a_z_c

X (antes Twitter): @l_a_z_c

Correo electrónico: zanotellicorrea@gmail.com

 

 

 

Sirena

 

Abro los ojos y veo a alguien hincado a mi lado, quien al percatarse de que abrí los ojos, aproxima su cara a la mía y me dice:

—No te muevas. Todo va a salir bien… ¿Escuchas la sirena? Ya viene…

Cómo quisiera decirle que una sirena fue quien me dejó así de herido.

 

 

Chácharamor

 

Buscar amor, en ocasiones, equivale a chacharear: en lo abandonado, perdido, robado o rechazado por alguien más, cabe la posibilidad de encontrar algo valioso y trascendente para uno.

 

 

Patas de araña

 

Aarón llegó a la fiesta que organicé en mi casa.

—¿Y Paty? —le pregunté.

—No vino… porque terminamos.

—¿Y eso? ¿Qué pasó?

—No le gustaron mis patas de araña.

—Se me hace algo exagerado cortar por esa razón. Y más considerando que podían enviarse cartas o simples mensajitos por correo electrónico, WhatsApp, Messenger o cualquier otra vía digital.

—No, no me estás entendiendo.

—Pues explícame entonces —le dije empujándolo en son de broma.

—Paty me cortó en el instante en el que, estando solos en su cuarto y movidos por la pasión, me quité los pantalones y vio esto…

Aarón tomó con índices y pulgares su pantalón a la altura de las rodillas y lo alzó unos quince o veinte centímetros. Lo que vi todavía me provoca pesadillas, a pesar de que han pasado más de trece años de ese suceso.

 

 

Acrósticos

 

Ella recibía con vehemencia cada uno de los poemas que él le escribía, esperando que al fin le escribiera “Te amo” en alguno de los versos, cosa que nunca ocurrió, por lo que ella decidió terminar la relación.

Tiempo después, él reunió todos los poemas y los publicó con el título de Acrósticos.

 

 

Best Sellers

 

Derivado de su celotipia, creó mil y una historias en donde su pareja tenía amoríos con medio mundo.

Sus historias eran tan buenas, que un día las escribió y se volvieron un Best Sellers.

A pesar de todo, nunca aceptó que sus historias fueran ficción.

lunes, 28 de febrero de 2022

Azucena Franco

 



Azucena Franco, nació en la Ciudad de México, obtuvo el grado de maestría en Letras Latinoamericanas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha publicado cuentos y minificciones en una treintena de antologías impresas y últimamente digitales, varios de sus textos han aparecido en blogs y revistas electrónicas.

 

 

 

Mujereando 

 

Su hermosura es su razón, no hay de otra. Ha de ser la más bonita en todo momento, arrancar miradas deslumbradas es el alimento cotidiano del espíritu. 

 

❁ ❁ ❁

 

Siempre fue una sedita. De cualquier forma se desquitaba con ella, a veces a golpes. Un día le dio una cachetada, ella respondió con un sartenazo, aun atemorizada sostuvo la mano alta. “¡No sé qué le pasó!, de pronto se volvió loca”, afirmó, el perplejo marido.

 

❁ ❁ ❁

 

Capirucha

 

Sábana oscura se tiende despacio destellando, encubre ladrones, asalta coches, por suerte también a los amantes.

 

 

Las instituciones políticas tienen un lenguaje, que dice todo lo contrario de lo que es, los antiporros contratan porros, los policías son desfavorables a los ciudadanos, los antinarcóticos son pronarcóticos.

 

 

La ciudad a veces es muy pesada, se cae de un lado, respinga por otro, más allá se descose. Ni hablar, cada mañana salimos, ahora como cuatreros, a ponerla de pie. 

 

 

Inevitable


Tenía bien planeado: ni verte, ni escucharte, dejarte pasar nomás ¿cómo fue que traspasaste mi égida? 

 

 

 

Solo en el sueño te me apareces; sin vociferar, no eres tú. No seas cobarde, así no podemos desahogar nuestros asuntos.

 

❁ ❁ ❁

 

Introspectiva 

 

Cómo conocerme por dentro si no puedo olerme, probarme, verme, a veces puedo oírme o sentirme, más que todo hablarme y no me convenzo. 

 

Textos inéditos.

 


viernes, 12 de noviembre de 2021

Luciano Pérez

 

Es originario de la Ciudad de México (1956-2023). Egresó de los talleres literarios del INBA, donde fue discípulo de los escritores Agustín Monsreal y Sergio Mondragón. De 1986 a 2006 laboró en la Subdirección de Acción Cultural del ISSSTE, primero como promotor de talleres literarios, y de 1989 a 1998 en la revista cultural del instituto, memoranda, donde fue secretario y luego jefe de redacción. De 2007 a 2012 estuvo en Ediciones Eón, como redactor y corrector, y después como editor en jefe. De 2013 a 2018 fue traductor del alemán, tanto para la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, como para Editorial San Pablo. Narrador, ensayista y poeta, ha publicado los siguientes libros: Cacería de hadas (1990), Cuentos fantásticos de la Ciudad de México (2002), Antología de poetas de lengua alemana (2006) y Cuentos auténticos de los Hermanos Grimm  (2019). De 2013 a 2019 fue editor de la revista cultural en línea Ave Lamia.

 

 

 

Pastora y Diablo

 

“¡Pastora! ¿Cómo es que no traes zapatos? ¿Acaso se los comieron tus ovejas?”, le preguntó el Diablo, y la pastora respondió: “No los traigo porque mi Señor no los usaba”. “¡No puedes caminar así, hay muchas piedras!” “Se convertirán en panees”. “¡Hay muchas serpientes!” “Ellas tendrán prudencia”. “¡Te tropezarás!” “Los ángeles habrán de impedirlo”. “Y yo soy un ángel. En verdad que nunca vi fe tanta”. “¡Vete, Satanás!” Cuando el Diablo se fue, la pastora se tropezó, se golpeó con las piedras y la mordieron las serpientes. En adelante, se pondría zapatos.

 

 

Pan entre los chivos del mercado de Sonora

 

Alguien lo halló en algún campo, pudo amarrarlo y llevarlo a vender al mercado de Sonora en Mexicópolis. Aquí llegó Pan, y fue encerrado junto con todos los chivos. Y los lamentos de éstos no rompieron el corazón de los santeros, quienes, gordos y vestidos de blanco, eligen al que pagará por delitos que quién sabe quién cometió. Pan había perdido su flauta y entonces comenzó a silbar alguna melodía de Arcadia. Los santeros interpretaron eso como un buen augurio, y condujeron a Pan hacia el sacrificio. Justo cuando el cuchillo estaba por cortarle el cuello, el dios campesino gritó y el pánico se apoderó de todos los presentes, que huyeron. Pan dijo: “Soy viejo, pero no voy a morir sólo para que el marido de alguien regrese a casa. Informen de esto al emperador Claudio”. Y se fue.

 

 

Levitación de Santa Teresa

 

El que Teresa de Jesús haya levitado fue para los inquisidores una muestra de los tratos de ella con lo diabólico. Pero dudaron en procesarla y por lo tanto en ejecutarla como se merecía, porque ¿y si resultaba que ese hecho había sido obra de Dios? ¿Cómo distinguir lo diabólico de lo divino? Para nosotros ahora es algo muy sencillo, pues lo diabólico es también divino, pero la gente de aquel tiempo no podía llegar aún a esa conclusión, demasiado peligrosa para su sensibilidad. Dijeron: “Si la procesamos, y esa levitación fue obra de Dios, se nos castigará por toda la eternidad. Y si no la procesamos, y fue obra del Diablo, se nos castigará también”. La monja se sentía desconcertada ante tantas preocupaciones por su causa, pues no tenía idea de por qué levitaba, sólo oía que alguien le decía: “¡Vámonos arriba, Teresa!” No la procesaron, bastó con una llamada de atención del confesor, quien temblando le dijo: “Ya no subas tanto, hermana”. Y Teresa respondió: “Yo no subo, padre, me suben, que no es lo mismo”.

 

 

Galadriel

 

“Hasta dónde llegar en cuanto a Galadriel respecta”, se preguntaba el enano, y para  parecer más alto usaba cascos grandes y botas que le favorecían. Pero ella nunca lo vio. O si lo vio nunca dijo nada. Y si alguna vez dijo algo se lo guardó para sí. Y si de todos modos el anillo del poder fue hecho nada más que para ella, y al negarse a tenerlo ganó más a ojos del enano, no por ello éste llegó a algo, sino que fue a menos. Que si Galadirel fuese la soberana del universo tal vez le concedería dos o tres cosas al enano, que éste mucho agradecería. Mientras tanto, él no tiene nada, ni lo tendría jamás, y ve cómo Galadirel se va y desaparece del libro.

 

 

De una carta no enviada a Felice Bauer

 

“…pero si usted decide vender a un editor de NY las cartas que le he enviado, no se arrepienta si lo hace, véalo como un regalo que le estoy dando, para que la gente lectora sepa que alguna vez nos conocimos y nos escribimos y estuvimos a punto de casarnos. Yo sé que si no me casé con usted, tuve razones muy egoístas y literarias para no hacerlo, y el hecho de que usted venda mis cartas será una compensación que usted se merece… Siempre quise ir a NY, en realidad siento que ya estuve ahí, aunque no la encontré a usted, al menos no en mi novela americana. Usted y yo podríamos ser ángeles en mi teatro de Oklahoma, pero si así lo hubiera escrito, quizá a usted no le parecería bien, y ese es otro motivo para jamás publicar Amerika. Pero si usted recibe dinero por todo el tiempo que le hice perder, que la venta de mis toneladas de papel la recompense a usted de mis tonterías…”