viernes, 6 de noviembre de 2026

Armando Páez


 

Armando Páez (Puebla, 1971) se ha dedicado a leer y escribir. Arquitecto, maestro en Antropología y Desarrollo, doctor en Urbanismo, estudioso de la energética social, autor de ensayos, artículos, reportes técnicos y dos novelas. Comenzó a escribir microrrelatos en 1992. En 2000 publicó Escritos breves (desde el borde), obra revisada y publicada nuevamente en versión electrónica en 2026. Algunos de sus textos fueron incluidos en las antologías Dos veces bueno 3 (Desde la gente, 2002), El dinosaurio anotado (Alfaguara/UAM, 2002), De mil amores (Thule, 2005), Antes y después del dinosaurio (Hostos Review, CUNY, 2009), Amori che durano poco (Arcoiris, 2016). [La foto es del día en que presentó sus brevedades en marzo de 2001].


Contacto: paez.escritos@gmail.com


Nocturno

Camina sigilosamente a lo largo del pasillo sin mirar los espejos, se detiene enfrente de la última puerta, toma su sombra, la guarda en un bolso, saca el resto de la pasión, se la pone. Abre la puerta, avanza, se detiene a un lado de la cama, lo observa, se acerca, se inclina y lo besa en los labios. Se endereza, lo observa otra vez, como cada noche, como siempre. ¡Quiere abrazarlo! Logra contenerse. Sale, cierra la puerta, guarda lo que puede de la pasión, saca su sombra, se la pone. Sube a la azotea, la lluvia esconde la lágrima, intenta no entender y despliega sus alas antes de que el sol aparezca.


Comercio informal

La gente se arremolina alrededor de un puesto del mercado ambulante, me abro paso, el vendedor coloca sobre la mesa otro frasco, imposible ver su contenido. ¿Qué vende?, le pregunto a una mujer. Almas, responde, vende almas...

Compré dos.


El telescopio

No quiere mirar, a diferencia de otros, a él no le dan miedo las alturas, le aterran las distancias, pero debe usar el telescopio y describir detalladamente lo que logre distinguir. Nada peor que sentir cerca lo que en realidad está lejos, a veces muy lejos. Teme enamorarse, teme descubrir un paraíso, teme presenciar la muerte de una persona, teme ser testigo de la demencia, teme perder la vista...

Coloca sus ojos. Se observa a sí mismo, mirándose.


Jaqueca

El Sr. Gdjksp sufre constantemente de dolores de cabeza, intensos dolores. La molestia ahora se presenta mientras sube por la escalinata del edificio más publicitado de la ciudad, no resiste, imposible seguir existiendo. Suelta el portafolio, se sienta, toma su pañuelo, coloca la mano izquierda debajo de la quijada, la derecha en la nuca, cierra los ojos, empuja hacia arriba...

Ya sin cabeza el Sr. Gdjksp camina tranquilo, si tuviera rostro mostraría una sonrisa. Uno de los conserjes del edificio ha depositado la cabeza abandonada en un basurero, la sexta en dos días.


Historias de planetarios

Saturno es artesano. Gracias a su talento ha seguido la ruta del sol. Su vida transcurre en ferias, mercados y plazas tocando manos, acariciándolas, fabricando anillos. Fiel a la tradición ofrece su trabajo a la tierra besando las ramas que lo rodean, que lleva a todas partes. Suelen buscarlo médicos, artistas, albañiles, jardineros, otros artesanos. Sus creaciones no son hermosas, su cualidad es otra. El mundo es otro.

 

sábado, 10 de mayo de 2025

Samantha Páez Guzmán




Periodista independiente, escritora y activista. Con "El río sagrado" ganó el primer lugar en el concurso literario de Sangre Vida, savia de la humanidad, en Argentina. “Yo soy Tláloc” y “Después de la lluvia” aparecen en la compilación Puebla en 100 Palabras 2014. “La Trapecista” fue elegido para la antología de minificción Vamos al circo y “Fórmula del odio” forma parte de la antología de minificción Cortocircuito, ambas de Fomento Editorial BUAP y publicadas en 2017. El cuento “Cómo llegar al Nirvana en el siglo XXX” quedó como finalista en el primer concurso de Cuento breve de rock Parménides García Saldaña, organizado por Ediciones Ají y Foro cultural Karuzo, en 2018.  Y el cuento “La última Luna de Centauri” obtuvo una mención honorífica en el primer concurso de Imaginarias, Premio Nacional para Mujeres Cuentistas de Ciencia Ficción 2022.


Contacto: samantras.paez@gmail.com



El filósofo y la bruja


Cuando él la vio bailando bajo la lluvia pensó que era la cosa más linda que había visto en mucho tiempo. Pasó lento junto a ella; sonrió maravillado, como cuando encontraba un buen libro. 
Ella también lo vio mientras sacudía las caderas y volaba su pelo. Siguió bailando para la luna y para la vida, pero también para él. 
Luego de las miradas cruzadas, ella fue a elaborar una pócima de amor y él a leer libros sobre el enamoramiento. 
Lo que no sabían es que los filósofos son inmunes a los hechizos. Y a las brujas ningún mortal las entiende.



Aquí no hay desamor 


Salomé tomó la cabeza de Juan Bautista y se la llevó a sus aposentos. Besó sus labios, como tanto había deseado. Él, inesperadamente, respondió a los besos. 

Entonces, Salomé puso la cabeza entre sus piernas y Juan siguió besando.  

Mientras todo el pueblo se lamentaba y maldecía a Salomé por la muerte del profeta, ella le hacía piojito y él le saboreaba las entrañas, hasta que se quedaron dormidos de placer.



Cuidado con las serpientes 


La advertencia era clara: Cuidado con las serpientes. El cartel recién pintado era la única señal de que la casa vieja estaba habitada. El jardín amplio lucía como un enclave de selva en la ciudad. De niños inventamos historias y lanzamos las pelotas de nuestros enemigos por encima de la reja.  Nadie intentó saltarla nunca. Yo pasaba por allí todos los días; primero para ir a la escuela, después al trabajo.  

Aquella mañana escuché a mis vecinos decir que un hombre había intentado entrar a la casa. No le di importancia y caminé para tomar el camión. Frente al lugar había varias personas, me aproximé. Al ver al hombre tuve la impresión de que quiso huir, pero no lo logró. El forense le dijo a un reportero que murió por mordedura de serpiente, faltaba ver qué tipo, porque estaba como petrificado. 

La dueña de la casa salió, nunca la habíamos visto. Era una anciana de piel muy morena, llevaba unas gafas extremadamente oscuras, era imposible verle los ojos. Su cabello estaba envuelto en una tela de colores, como suelen hacerlo las personas caribeñas. Me acerqué para verla mejor, escuché cuando dijo que fue culpa del hombre por no hacer caso al cartel. No pude calcular la edad de la mujer, era vieja, pero mostraba tal fuerza que la policía decidió no hacerle más preguntas.  

Con el transcurrir de los días en el barrio se olvidó todo. Una noche pasé por la casa. La mujer estaba afuera con sus gafas y su turbante, fumaba. Incliné la cabeza para saludarla, cuando ella inclinó la suya, uno de sus mechones verdes escapó de la tela y me mostró la lengua. Nunca más regresé por allí. 


miércoles, 20 de noviembre de 2024

María del Mar Téllez Romero

 

María del Mar Téllez Romero (Tlalnepantla de Baz, Estado de México, 1978). Especialista en ingeniería de espacios y narraciones fantásticas. Es ingeniera civil por la Universidad La Salle y maestra en Literatura y Creación Literaria por el Centro de Cultural Casa Lamm; cuenta con un diplomado en Laboratorio Creativo de Novela por el Instituto Cultural Helénico. Es autora del libro De Catrina y Purgatorio (Editorial Litera, 2020). Participa en las antologías Rigores y Atrevimientos (Narrativa y Ensayo del Helénico V, 2012), Lamento de zángano (Editorial Litera, 2018), Amory (Editorial Litera, 2020), 50 frutos Des-generados (Las tejedoras proyecto literario, 2024). Ha tenido participación en Andrómeda Radio con la lectura del cuento “Purgatorio”, en la voz y edición de Leo Carreón, 2021, y publicó en el Blog FiloPalabra el cuento “Libre de Culpa”, 2022 y “El frío”, 2022. Participó en el Círculo de lectura del Centro de Información y Documentación de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán con la presentación del cuento “Catrina”, 2024. Participó en la exhibición colectiva Naucalpan en las letras con el cuento “Revolver”, 2024. Imparte en Extensión Cultural de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán un taller de escritura para la creación de cuento.

Contacto: delmarmexico78@gmail.com

 

 

 

Luna

 

No soy una pelota, tampoco la guarida de un conejo. Nadie ha pisado mi corteza ni me ha clavado una bandera. Las olas no me alcanzan por mucho que se empeñan. Aunque los enamorados lo prometan jamás podrán bajarme. Sin embargo, me gusta la fama y saberme inalcanzable.

 

Metamorfosis

 

Si por la mañana al despertar tuviera dedos en lugar de alas y piernas en donde están mis patas, o peor aún, ojos simples que no vieran las cosas en multiplicación, no valdría la pena vivir. Con eso soñaba Gregorio Samsa mientras su cuerpo de humano se acurrucaba.

 

 

Desmenuzar

 

A pesar de que Jack disfruta hacer las cosas por partes, en el interior de su alcoba las cosas íntimas no se ordenan ni enumeran. Los pantalones conviven en los cajones de las medias, las píldoras ruedan junto a las navajas, los libros de aventuras se rozan con los de cocina. Pero eso lo mantiene oculto. Prefiere que piensen que a él le gusta ir por partes y desmenuzar con técnica.

 

 

La rutina

 

Ayer decidí ser traviesa, un poco atrevida. Me aventuré y salí diez minutos antes. Al llegar a la parada del autobús dejé pasar el primero y el segundo, abordé hasta el tercero. Ocupé el asiento del fondo en lugar del que está detrás del conductor. La colisión se dio justo cuando me senté. Hoy, con el brazo enyesado afirmo que es muy peligroso abandonar la rutina.

 

 

Una más

 

Cada mañana antes de abrir los ojos, ella estira las manos por encima de la cabeza. Con las yemas roza el pergamino. Inhala profundo y sus pulmones se llenan con el olor de la tinta fresca. El aroma la recorre por dentro hasta anidarse en su cerebro. Cuando su corazón se agita, lo sabe. Ya tiene la inspiración para escribir otra historia y sobrevivir una noche más.