Armando Páez (Puebla, 1971) se ha dedicado a leer y escribir. Arquitecto, maestro en Antropología y Desarrollo, doctor en Urbanismo, estudioso de la energética social, autor de ensayos, artículos, reportes técnicos y dos novelas. Comenzó a escribir microrrelatos en 1992. En 2000 publicó Escritos breves (desde el borde), obra revisada y publicada nuevamente en versión electrónica en 2026. Algunos de sus textos fueron incluidos en las antologías Dos veces bueno 3 (Desde la gente, 2002), El dinosaurio anotado (Alfaguara/UAM, 2002), De mil amores (Thule, 2005), Antes y después del dinosaurio (Hostos Review, CUNY, 2009), Amori che durano poco (Arcoiris, 2016). [La foto es del día en que presentó sus brevedades en marzo de 2001]
Contacto: paez.escritos@gmail.com
Nocturno
Camina sigilosamente a lo largo del pasillo sin mirar los espejos, se detiene enfrente de la última puerta, toma su sombra, la guarda en un bolso, saca el resto de la pasión, se la pone. Abre la puerta, avanza, se detiene a un lado de la cama, lo observa, se acerca, se inclina y lo besa en los labios. Se endereza, lo observa otra vez, como cada noche, como siempre. ¡Quiere abrazarlo! Logra contenerse. Sale, cierra la puerta, guarda lo que puede de la pasión, saca su sombra, se la pone. Sube a la azotea, la lluvia esconde la lágrima, intenta no entender y despliega sus alas antes de que el sol aparezca.
El telescopio
No quiere mirar, a diferencia de otros, a él no le dan miedo las alturas, le aterran las distancias, pero debe usar el telescopio y describir detalladamente lo que logre distinguir. Nada peor que sentir cerca lo que en realidad está lejos, a veces muy lejos. Teme enamorarse, teme descubrir un paraíso, teme presenciar la muerte de una persona, teme ser testigo de la demencia, teme perder la vista...
Coloca sus ojos. Se observa a sí mismo, mirándose.
Jaqueca
Ya sin cabeza el Sr. Gdjksp camina tranquilo, si tuviera rostro mostraría una sonrisa. Uno de los conserjes del edificio ha depositado la cabeza abandonada en un basurero, la sexta en dos días.
Historias de planetarios [5]
Saturno es artesano. Gracias a su talento
ha seguido la ruta del sol. Su vida transcurre en ferias, mercados y plazas
tocando manos, acariciándolas, fabricando anillos. Fiel a la tradición ofrece
su trabajo a la tierra besando las ramas que lo rodean, que lleva a todas
partes. Suelen buscarlo médicos, artistas, albañiles, jardineros, otros
artesanos. Sus creaciones no son hermosas, su cualidad es otra. El mundo es
otro.
Comercio informal
La gente se arremolina alrededor de un puesto del mercado ambulante, me abro paso, el vendedor coloca sobre la mesa otro frasco, imposible ver su contenido. ¿Qué vende?, le pregunto a una mujer. Almas, responde, vende almas...
Compré dos.

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