lunes, 6 de agosto de 2012

David Chávez


David Chávez (Colima, México, 1981). Es doctor en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Concepción, Chile. Ha publicado Zapping (cuento, 2011) y es coautor de Historias de Las Historias. Antología de minificción (Ediciones del Ermitaño, 2011), Silencio Habit(u)ado, Figuración de instantes, Son de marzo y Objeto directo (editados por la Universidad de Guanajuato/ANUIES), así como de Cola de cuija (SOGEM, 2003).

            Ha publicado en las revistas El Subterráneo (Morelia), El Universo del Búho (DF), Barca de Palabras (Zacatecas), Fix100 (Perú) y Litterae Internacional (Chile), en los suplementos AltaMar, Cartapacios, Andante, Ágora, Zafra (Colima), Acento (Morelia), Rodeo de Palabras (Sonora) y La Jornada Semanal (DF).

            También ha sido becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes (FECA) Colima 2010 en Creación literaria: Cuento. Le gusta escuchar música mientras escribe, asolearse mientras camina por las calles y cocinar mientras platica. 



Precaución

Disculpe la modestia: hombre trabajando...


Raíz

Raíz: Órgano matemático de las plantas que se ha de multiplicar por sí misma una o más veces para obtener un número determinado. // Cada uno de los valores que puede tener la incógnita de una ecuación ejecutada en una rama. // Parte de las plantas y los árboles que crece como un conjunto de fonemas mínimo e irreductible que comparten las palabras de una misma familia: follar, follase, follaje.


La primera vez que conocí el mar…

Ese día caminaba presuroso de la mano de mi madre, sorteando charcos nauseabundos y cabezas de pescado, como si me moviera entre una gigantesca sopa podrida. “Los tiraron mar rieles tren comadre llore no más sabemos”, escuché que la vieja le decía a mi madre. Ajeno a todo, solté su mano y corrí hasta llegar al muelle. Imaginé entonces a mi padre trabajando en el fondo del mar, junto con otros hombres, construyendo un camino para que el ferrocarril submarino hiciera más fácil mover los sacos de mariscos que los pescadores amontonaban abajo, en el embarcadero. La brisa marina comenzaba a mojarme la cara y el viento latigueaba. Estaba seguro que había sido mi padre quien enviaba esa comida. Pero ya no quería comer más mariscos.


2014 árboles había en ese bosque

Dicen que antes, cuando alguien quería guardar un secreto, buscaba un árbol en una montaña. Cuando lo encontraba tallaba un hueco y confesaba en él lo que no quería que se supiera. Luego sellaba el hueco con barro. Así nadie nunca sabía lo que había ocultado en él. Sin embargo, después de hacer lo anterior, aquel que había guardado su secreto regresaba a casa sin mirar atrás. Nunca nadie veía cómo los pájaros Tdzum, que anidan en los árboles haciendo un hueco y sellándolo con barro, confundían el escondite del secreto con sus nidos. Nadie sabía, tampoco, que entre las plumas de los pájaros Tdzum, con las que se elaboraban los almohadones de plumas, habitan diminutos seres que llegan a crecer como bichos gigantes y horrorosos que se alimentan de sangre mientras susurran al oído de su víctima secretos de antaño, crímenes, robos, asesinatos, bajas pasiones y amores ocultos que ocasionan a quien los escucha indescriptibles angustias mientras va consumiéndose poco a poco, hasta que muere.


Escenas I

Como si hubieran salido de un poema de Girondo se contemplan, se desgarran, se muerden, se miran, se gustan, se desean, se besan, se respiran, se olfatean, se apetecen, se chupan, se babean, se enlazan, se entregan, se penetran, se acoplan, se menean, se acometen, se entrechocan, se apresan, se retuercen, se estremecen, se estiran. Luego él se fue, moviendo la cola, como diciéndole adiós.


Página web: texticulario
Contacto: davechavez@gmail.com

4 comentarios:

Yunuén Rodríguez dijo...

Tiene un corte más intelectual este autor.

Me gustó el 2014, me reivindicó ese final de Quiroga que no disfruté.

Andrés H. dijo...

Escenas I y 2014 son Los Textos.

deivid dijo...

Gracias, Yunuén y Andrés... hay más en www.texticulario.blogspot.com

saludos!

Frantishek Likufanele dijo...

David, están muy chidos tus cuentos! Breves, pero "inmarsivos" oníricamente, y cuando uno sale, queda aún empapado de ellos... No te voy a decir que llegué a esta página buscando "cara de cuija" y apareció la foto e hice clic (porque me preguntaba por qué salía) porque puede sonar extraño, pero en todo caso, no tengo yo la culpa, la ha tenido google, pero en este caso ha sido para buena fortuna mía. ¡Enhorabuena!