martes, 8 de febrero de 2011

Jeremías Ramírez Vasillas


Nació en la Ciudad de México en 1953. Estudió la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha escrito tres libros: Comunicación educativa,  Antología de cuento brevísimo y Arañas sobre el silencio (minificción). Ha dirigido siete cortometrajes: Radio Búho, Parada Paraíso, Mina, Sintonía 1700, Desesperanza, La Princesa del Pacífico y Sirenas en la noche, estos últimos tres aún en posproducción. Ha escrito para diversos periódicos como el AM de Celaya, la Revista Chopper de Guanajuato, Historia On Line, de España y la Revista Digital Justa de Editorial Jus. Ganó el Premio Especial Malayerba, con el Cortometraje Parada paraíso (Festival Internacional de Cine Expresión en Corto, 2004)y la Mención al Mejor Corto Mexicano con Radio Búho (Festival Internacional de Cine “Voladero” de Monterrey, 2004) y el premio al concurso permanente de cuento brevísimo de la revista El Cuento, de Edmundo Valadés, en 1997; también ha sido ganador del Concurso de Cuento de junio de 2009 en la página de internet Las Historias de Alberto Chimal y finalista en el Virtuality Literario Caza de Letras 2010. Dirige la Casa Productora Ikono  Audiovisual y coordina el Laboratorio de Medios en el Campus Celaya Salvatierra de la Universidad de Guanajuato e imparte en esta Universidad las cátedras de Publicidad y Comunicación.



El soldadito de plomo

No fue lo frío ni lo cojo —dijo la bailarina de papel—. La verdad, lo abandoné porque era un pesado.


El jinete

Era el mejor caballo: negro, reluciente, de musculosas patas que se alzaban poderosas en su ligero galopar. Subía y bajaba devorando el horizonte. Con un animal de esta estirpe, él tenía que ser el mejor jinete, el más extraordinario. Y lo fue... hasta que el carrusel se detuvo.


Preocupación

Soy feliz con él. Es tan gentil. Al principio venía cuando yo no estaba y me dejaba flores o chocolates. Un día me espero. Me asustó no verlo. Es difícil estar con alguien que sólo se sabe que no se ha ido porque hace ruido, aunque debo decir que al final una se acostumbra a todo. A pesar de que es mudo me hizo aprender portugués (la única lengua que conoce) para que le hablara y leyera sus mensajes. Un día me pidió acostarse en mi cama. Accedí. No sabía si era hombre o mujer, nunca lo había tocado y no me atrevía a preguntarle. Durante más de una semana no pasó nada, pero una noche sentí su fuerte aliento a leche y en segundos me hizo arder como una flama. Han pasado ocho meses. Todos me dicen que quieren conocer al padre de mi hijo. No sé qué hacer, pero lo que más me preocupa es el niño. ¿Podré verlo cuando nazca?


Promesa cumplida

En la plaza del pueblo le prometió que volvería y que nadie lo iba a mover de este sitio. Pasaron los años. Él se hizo famoso; ella, vieja. Finalmente cumplió su palabra. Ahora, él custodia la plaza con la mirada fija, el gesto adusto y un brillo metálico en la sonrisa.


Mensaje urgente

Mi vida, ¿qué te pasó? ¿Por qué las olvidaste? Si mi mujer encuentra tus piernas en la casa, me mata. Ya te las mandé con mis ayudantes. Cuídate. Besitos.


El paraíso

Cuando los asesinos maten al último inocente, se les abrirán las verdaderas puertas de su paraíso: el infierno.


Anticuados

A pesar del avance tecnológico de los medios de comunicación, los grillos siguen aferrados a la herrumbrosa clave Morse.


Sitio web: El silencio de las musas

1 comentario:

Patricia dijo...

Muy bueno Jeremías
Preocupación, extraordinario!