sábado, 12 de febrero de 2011

José Manuel Ortiz Soto




José Manuel Ortiz Soto (Jerécuaro, Guanajuato, 1965) es médico por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialización en Pediatría Médica y Cirugía Pediátrica. Su afición por la literatura lo ha llevado a incursionar en los principales géneros literarios, de los que sobresale la poesía (Réplica de viaje, poemario, 2006 y Ángeles de barro, 2010). Un cuento suyo forma parte de la antología de cuento fantástico Penumbria, Año I (2013), a cargo de Miguel Antonio Lupián. Su minificción se encuentra antologada en Breve antología de microrrelatos navideños (2010), Cien fictimínimos. Microrrelatario de Ficticia (2012),  I Antología Triple C (2012) y Deantología. La logia del microrrelato (2013). Es antólogo de El libro de los seres no imaginarios. Minibichario (Ficticia Editorial, 2012) y, con Fernando Sánchez Clelo, de Alebrije de palabras: Escritores mexicanos en breve (BUAP, 2013). De formación predominantemente autodidacta, ha tomado talleres de narrativa con Agustín Cadena y Alberto Chimal, de poesía con Marco Fonz y de minificción en la Marina de Ficticia. Algunos de sus textos han sido premiados en convocatorias del género. Otros textos suyos pueden ser leídos en Arca FicticiaCírculo de PoesíaRáfagas, Parpadeos y Químicamente impuro, en la revista A contrapalabra (septiembre y diciembre 2010), La Jornada Semanal y Extra de La Laguna. También es autor de letra y música de canciones; el dueto de payasos Bigotín y Lolita le musicalizaron y grabaron cinco canciones infantiles. Participa en la web con los blogs Ángeles de barro (poesía), Antología virtual de minificción mexicana,  Cuervos para tus ojos (minificción), Un pingüino rojo (narrativa y poesía para niños) y Médicos mexicanos por la cultura y el arte, sitio que trata de incentivar y dar a conocer el quehacer artístico de la comunidad médica mexicana. Actualmente es miembro del Comité Editorial de la revista de microrrelato Internacional Microcuentista.


Génesis

A sus pies, el mundo era una mierda por el lado que lo viera. ¿Tenía sentido hacerlo redondo nuevamente? El escarabajo dijo que sí y continuó empujando el pedazo de excremento.



Polvo

Mientras su cuerpo se resquebrajaba entre mis manos, era tarde para sopesar los riesgos de amar a una mujer de barro.


Oscura obsesión

Tejió en el marco de la ventana la mejor de sus telarañas. En ella cayeron pájaros de plumas coloridas, serpientes esquivas y hasta montones de gatos curiosos que rondaban la casa abandonada. Sólo la luna pasa tan oronda entre los hilos de seda para mirarse y juguetear en el espejo del ropero. Pero la viuda no pierde la esperanza de atraparla, y menos después de haber probado la carne blanca de un ángel trasnochado.


Floración

Despertó sobresaltada. Soñó que iba desnuda por la calle, perseguida por una turba de chicos, colibríes e insectos. ¡Qué absurdo!, se dijo ante lo inverosímil de la historia y entró a la ducha. Mientras el agua arrastraba los últimos remanentes del sueño, vio como al contacto de sus manos jabonosas los minúsculos botones de sus senos comenzaban a abrir.
Esa mañana camino de la escuela, Diana exhibía orgullosa sus fragantes alcatraces.


Naturaleza viva

―La vida aquí no es fácil ―musitó el árbol más sabio de la isla y mostró a los visitantes sus oscuras cicatrices―. Si no son los temblores que retuercen la tierra desde las entrañas, es la montaña con sus vómitos ardientes o el océano con sus olas devastadoras. Debemos aceptarlo, la naturaleza es voluble.
Tras escuchar al viejo cedro, los náufragos elogiaron su sapiencia. No podría haber mejor canoa para llevarlos de regreso al continente.




4 comentarios:

Patricia dijo...

¡Qué alegría verte por aquí José Manuel!
Yo aquí también, disfrutando de leerte como siempre.

Un abrazo.

Judith Oroabad dijo...

No había tenido la idea de visitar tu propia obra. Además de apoyar el florecimiento del género, tu obra es muy vigorosa y te das el lujo de introducir elementos fantásticos. Buenos textos, felicidades.

Judith Oroabad dijo...

No se me había ocurrido entrar a tu propia obra. Además de apoyar al género, veo con placer que tus incursiones en el género son muy vigorosas y que además te das el lujo de dar entrada a elementos fantásticos. Te felicito.

carlos esparza dijo...

sin duda alguna es el pediatra de mi hija y con todo respeto es una chingoneria sin ofender