martes, 25 de enero de 2011

Francisco Morales Hoil



Francisco Morales Hoil es egresado de la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas de la Facultad de Letras Españolas en la Universidad Veracruzana. De 2007 a 2009 fue miembro del Consejo de Redacción de la Coordinación para la Difusión de la Secretaría de Educación de Veracruz. Ha sido en dos ocasiones jurado del Concurso de Cuento y Leyenda convocado por el Gobierno del Estado de Veracruz. Ha publicado textos de creación en diversos medios de circulación regional y nacional, como lo son la antología Neblinenses y las revistas Tráfagos y Lenguaraz. Recientemente fue becario por segunda ocasión del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Tabasco mediante el Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico que promueve CONACULTA en los estados.


Lunar rojo

Hace pocos meses descubrí al bañarme mi primer lunar rojo. Está un poco abajo del hombro derecho. Ahora es pequeño, casi imperceptible, pero dada la manera en que estos lunares se han desarrollado en mi madre y en mi abuela, es fácil prever su evolución y saber que, si llego a ser viejo, tendré ahí un lunar, rojo como la granada, del tamaño de una cabeza de alfiler. Mis nietos, si tengo, me preguntarán qué es eso; yo les diré que no lo sé y, más tarde, cuando lo hayan olvidado, les pediré que me ayuden a buscar mi alfiler rojo favorito, pues lo he perdido.


Llaves

Lo único peor que volver a tu departamento y, tras buscar las llaves un rato, pensar que de seguro las dejaste en casa de quien recién has convertido en tu exnovia, es regresar ahí y, tras un muy incómodo encuentro con su enojadísima madre, quien abre la puerta, darte cuenta de que las llaves estuvieron siempre en alguno de tus bolsillos o en tu mochila.


El sabor

Siempre me he preguntado a qué sabría ese caldo primigenio en cuyas moléculas se gestaba el milagro de la vida, esa mezcla viscosa pletórica de una especie de células madre a partir de las cuales se desarrollarían, según sus aptitudes, todos los seres que conocemos ahora. Me imagino que tendría, como se dice de todo lo demás, un ligero gusto a pollo.