jueves, 6 de octubre de 2016

Mario Calderón


Mario Calderón (Guanajuato, 1951), profesor-investigador del posgrado en Literatura Hispanoamericana de la BUAP. Poeta, cuentista y crítico literario. Es doctor en Literatura Hispanoamericana. Líder del Cuerpo Académico consolidado de PRODEM “Literatura y cultura mexicana: tradición y ruptura”. Es integrante de RIA (Red de Investigación en Arte) y ha pertenecido al Sistema de creadores con trayectoria por Bellas Artes, el FONCA, Guanajuato y Puebla. Ha publicado artículos de crítica literaria y sobre lenguaje, folclor, adivinanza y refrán, en Revista de Literatura mexicana contemporánea, Semiosis y Escritos, etc. Así como “La Novela costumbrista mexicana” en República de las letras de Belem Clark editado por la UNAM. Algunos de sus libros son Suma poética, Valparaíso Ediciones, España, 2014; Donde el águila paró (cuento), BUAP, 2010; El gran libro de la adivinanza, Lectorum, 2006; Historia y cultura mexicana a través del lenguaje, University of Texas at El Paso, 2010; La luz del topacio, ensayos sobre cuento mexicano, BUAP, 2010 y La estructura de la realidad derivada de la literatura, RIA, Red de Investigación en arte, 2013 y Lenguajes en la poesía mexicana (entre el canon y el folclore) UNAM, 2015.



El bufón

El bufón conversa con mi familia a pesar de mi desagrado. Yo siempre lo estoy vigilando. Él, como pidiendo aprobación, me mira a cada momento. Lo detesto porque en la calle dice de mí cosas falsas y la gente se las celebra. Siento vergüenza de que hable porque sé que está muerto. Ahora se presentó con muletas y sin dejar de hablar, sabe que sólo existe si se expresa. Se me acaba la paciencia, no puede fingir, y lo expulso de la casa con la fuerza de mi mente. Cierro la puer­ta. Comienza a llorar amargamente sobre el tejado. La familia exige que lo deje entrar y él entra acusándome de haberle cerrado la puerta. Me cuido de un muletazo.


Juntos otra vez

Te esperé en la nueva casa, hasta que la incredulidad de mi familia por mis relatos de tu antigua compañía, me hizo sentir que era un hombre morboso; pero esperé hasta que la espera me volvió miserable.
Pero anoche, por fin, después de dos meses y catorce días, te manifestaste. Fue sensacional, glorioso, fueron tres golpecitos de antología. Yo estaba en la cocina y tomaba un jugo, mientras mi hermana preparaba la cena. No te molestes por el miedo de mi hermana, ella aún no tiene madurez. Te lo aseguro, en tu toque había afecto y protección.
En las noches, de nuevo, nos comunicaremos a cada momen­to. Te buscaré por las habitaciones y en los sanitarios, donde a veces te gustaba estar. Sin que tú me lo digas te localizaré, sabré donde te encuentras sólo por el peso de tu presencia en mi sensibilidad. Te platicaré como antes, en voz alta, mis problemas, mis experiencias; tú me contestarás, como siempre, a través de mi imaginación. Y durante el día, ya sé que te disfrazarás de espíritu protector de toda la familia o que estarás metida en la jacaranda del jardín, y que ahí te perci­biré como a una cómplice.


El bicho

Una noche faltó la luz eléctrica en mi casa y mis ojos aprendieron a mirar en la oscuridad. Con malicia rogué al bicho fatuo que se manifestara, que produjera el acostumbrado barullo con el que me molesta en otras ocasiones. Él, confiado en que nunca lo puedo visualizar, salió corriendo y lanzando gritos de un extremo a otro: era un quiróptero raquítico. Di un manotazo y lo atrapé con el puño derecho. Lo estaba asfixiando por su vanidad, pero lo liberé porque me aguijoneó intenso y porque mi mujer, que es presuntuosa, me recordó que el asesinato no está permitido.


Posesión

Malaquías era un campesino alto y enjuto que en los días de invierno tomaba el sol con otros hombres sentado en una banca de la plaza del pueblo. Malhumorado y neurótico, pasaba sus mañanas criticando ácidamente a los transeúntes por cualquier motivo. Por su crueldad, algunas personas le apodaban Caín y los niños atrevidos le gritaban “malascrías”.
Su actitud era ya muy notable entre la gente, tanto, que las  lenguas comenzaron a rumorar que estaba poseído por malos espíritus porque además, su mujer, doña Secundina, contaba que Malaquías rechinaba los dientes y sacaba espuma por la boca todas las noches.
Comía demasiado y su cuerpo continuaba magro.
Ella preocupada le mezclaba agua bendita en sus alimentos, pero Malaquías cada vez se observaba con mayor intolerancia y enojo. Su semblante palideció al grado de parecer transparente.
Secundina lo acompañó entonces al centro de salud para que pidiera  vitaminas. El médico  mandó primero que le realizaran análisis de orina y excremento.
La segunda vez que acudió a cita médica, se le ordenó que tomara Flagyl, una medicina compuesta con hierbas amargas debido a que el resultado de los análisis diagnosticaba que Malaquías estaba invadido por parásitos, bichos en sus entrañas.



lunes, 26 de septiembre de 2016

Esther Vázquez-Ramos



Esther Vázquez-Ramos. Defeña de nacimiento, con raíces oaxaqueñas por el lado materno y mexiquenses por el paterno. Periodista y escritora. Publica reportajes, entrevistas y cuentos en diversos medios y revistas. Ha participado en 29 antologías de la Asociación de Escritores Tirant lo Blanc de México. Cuenta con la traducción de “Ethié”, al Catalá en Ideas Certeras, editado en Barcelona, España en 2012, cuento con el que obtuvo 2º lugar en el concurso: “Los valores ambientales a través del cuento” convocado por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México en 2007, y “Al final del día” y otros cuentos de CF Mexicana, publicado en e-Books Alfa Eridiani No. 20, en Madrid, España. Cuento que se llevó la portada
Ha participado en los talleres literarios de Felipe San José, Vicente Torres, Guillermo Samperio, Leticia Herrera Álvarez; Laura Elenes, Gilda Salinas, Anel Ávila, Ana Morales y la poeta Perla Shwarts en el Orfeo Catalá de México y en el taller permanente de Oscar Wong.
Asistente de Elena Poniatowska de 1992-1997. Desde 2012 propicia la lectura y la escritura entre niños y jóvenes en bibliotecas públicas y escuelas secundarias tanto en el Distrito Federal como en Cuautitlán, Estado de México, donde también imparte talleres como: “Soy, luego existo” y “Descubriendo mi identidad”. Medalla de plata en el 7º encuentro de una Memoria Docente, entre otros premios de cuentos.



Eva

Tu cuerpo reposa plácidamente sobre la sábana blanca, donde el sueño atrapó tus pensamientos de mujer.
            Precisamente, sobre esa sábana blanca dejaste tu inocencia un día, Eva niña, para convertirte en mujer cuando tu cuerpo fue tomado por sorpresa. Supiste del paraíso y de la manzana prohibida, hasta estar consciente de que sobre esa sábana blanca se moldeaba tu cuerpo en hermosas redondeces de mujer sensual; entonces tus senos pequeños derramaron la miel con la que amamantaste los frutos de tu vientre, Eva.
           Cierto, viviste para ti, pero también para ellos que te dieron satisfacciones, aunque también angustias y sinsabores, pero tu esperanza siempre estuvo alerta al alba de la aurora.
        Esta noche sobre la sábana blanca, te sabes acompañada únicamente de tus pensamientos y de tus ilusiones; estás consciente que tienes que poner la esperanza una vez más como bandera, para recuperar la fuerza vital de la que te has valido siempre, pues no quieres que esos pensamientos e ilusiones se escapen nuevamente de tu mente, de tu vida, porque aquí y ahora sabes, sientes presientes el dolor de tus fuerzas disminuidas, Eva niña, Eva mujer en el amanecer, en el ocaso, en el… Aurora.


Tras la ventana

A distancia se observa un territorio desolado. Un hombre tras la ventana mira distraído el cielo que se electriza por la lluvia torrencial que cae, lo que hace que una cabra se asuste. En su loca carrera, el animal aplasta en un instante a un caracol.
 Al percatarse del calendario, el hombre sabe que esos son efímeros números que simulan monedas sin tiempo, zapatos que flotan en el aire. De pronto siente que la ventisca empuja la caída de los días y de los números que oculta una colmena pletórica de arcángeles con las piernas jorobadas.
           Quizás eran pensamientos de locura, envueltos por una deidad proyectada en azul. Un hilo de trompo se atora en el cable que lleva la electricidad del tranvía y al pasar un bicicletero se electrocuta y se mece con la ventisca en el horizonte de las vías, simulando otro arcángel más sacrificado.


El hombre de negro

Un hombre permanece parado en el puente peatonal, mirando embelesado las luces de los autos cuando se cruzan de ida y vuelta por el circuito interior de la Ciudad de México. Éstas sólo dejan destellos, líneas luminosas indefinidas sobre el asfalto mojado, la noche está tranquila cosa que lo regocija.
           La lluvia y el viento pararon de repente, por lo mismo el puente permanece oscuro, solitario, sin embargo, el hombre se siente acalorado y se quita la gabardina que coloca sobre el barandal mientras se recarga sobre él. Viste traje negro adornado con cadenas y botones de plata en forma de balas pequeñas de tipo calibre 22.
           A su espalda, una sombra oscura se desliza con pisadas sigilosas. Su sexto sentido lo obliga a dar un grito ahogado en su garganta, al   hombre se le eriza la pie instintivamente jala la cadena de sus pantalones y en una lazada perfecta  la deja caer sobre la cabeza de la fiera que al verse acorralada muestra sus colmillos blancos, listos para hundirlos en el pecho del hombre de negro, pero la agilidad de éste lo lazó  sorprendió a la fiera en pleno siglo XX.        


Tuya para siempre

Con cariño para Guillon

Cuando leí: “mi Estrella” me quedé meditabunda, reflexionando: “¡mi Estrella!”
         Pues sí, “soy tu Estrella”, aleteo entre tus letras de aquí para allá y de allá para acá, nutriéndome del elíxir de tus palabras en flor. Mis aletas de sirena han alcanzado las aguas profundas de tus ríos y mares alimentados de esos pensamientos que me dejaron atrapada, cual pequeña mosca, en la tela de araña de las páginas infinitas de tus textos; entonces, sí: soy tuya para siempre.

Textos y semblanza cortesía de la misma autora.

lunes, 8 de agosto de 2016

Daniel Zetina


Daniel Zetina nació en 1979 en la Ciudad de México, ahora vive en Querétaro. Maestro, editor y encuadernador. Entre otros libros, publicó en poesía Falso amor (http://cascadadepalabrasonline.blogspot.mx/2013/07/vendra-la-vida-daniel-zetina-mexico.html), y en cuento Babilonia contra la fe (http://redcartonera.eci.catedras.unc.edu.ar/files/Olga-Babilonia-contra-la-fe.pdf). En minificción publicó los libros Con uñas y dientes (Juanita Cartonera, Chile 2014 y Cascarón Editorial, 2016) y Paradojas (EZ, 2015, 2016).



Venganza

Cansado de una larga historia de maltratos y asesinatos dolosos, por fin se decidió y el gato mató a la curiosidad.


Los guardabosques

El incendio se detuvo cuando llegó a una hilera de sauces llorones.


Sanguinario

Le partió el corazón en dos, le quebró las piernas en pedazos y le sacó las tripas, luego metió todo en una bolsa de plástico y dijo: “¿Algo más, aparte del pollo, doñita?”


Héroe

—En mi estación no se suicida nadie, muchacha —dijo el oficial después de jalarla de los cabellos.


Desilusión

Una sirena se suicidó reventando su cabeza contra los riscos, frustrada, cuando se dio cuenta de que nunca podría bailar cumbia.


Democracia

Después de un acto plenario que duró ochenta y siete horas y veintitrés minutos, el Parlamento y el Presidente decidieron disolver al pueblo; luego convocaron a elecciones en busca de uno nuevo.




Contacto: edicioneszetina@yahoo.com
@DanieloZetina

viernes, 29 de julio de 2016

Armando Alanís (2)


Armando Alanís (Saltillo, 1956) ha escrito, entre otros libros, el volumen de microrrelatos Fosa común (Ediciones Fósforo, 2008). Su novela más reciente es Las lágrimas del Centaturo, sobre el mítico Pancho Villa (Planeta, 2010). Tiene inédito un segundo volumen de brevedades, La vida difícil del hombre invisible, y prepara una nueva novela. Forma parte de la antología de minificción mexicana Alebrije de palabras: Escritores mexicanos en breve (BUAP, 2013) Como buen norteño, es hombre de pocas palabras. Su último libro de minificciones es Narciso, el masoquista (Cuadrivio, 2015).

Decálogo del perfecto minificcionista

1.     Una palabra vale más que mil palabras.
2.     Las primeras palabras de una minificción están en el título.
3.     Toda minificción es una novela pero no la sinopsis de una novela.
4.     Ni puntos suspensivos ni comillas ni cursivas ni signos de admiración.
5.     Evita el final sorpresa al menos que no puedas evitarlo.
6.     El humor y el ingenio son tus amigos, pero también pueden ser tus enemigos.
7.     Si puedes, encierra en la celda de una sola frase el principio, el desarrollo y el final de tu historia.
8.     Dialoga con los clásicos, no con tus contemporáneos.
9.     Mejor pronombres que nombres.
10.  

miércoles, 6 de julio de 2016

Eduardo Vega Garay


Eduardo Garay Vega (1970, Querétaro, Qro.). Mentiroso profesional, he publicado los libros Crónicas-crónicas y Aventis, ambos en Puebletaro. Lo que digo lo digo en serio aunque la gente sólo se ríe de mí. Estudié una Maestría en Literatura y voluntariamente acepto mi incapacidad para elaborar la tesis de grado. Puedo presumir haber sido editor, corrector, mal voleibolista, coordinador de talleres y presidir el Centro Queretano de Autores Literarios A.C.
Debo decir que me encanta hablar de mí mismo, me fascina la música aunque no toco ni el huiro, tengo una lista de canciones favoritas que incluye, en primerísimo lugar, varias de Led Zeppelin, Pink Floyd, Los Ángeles Azules, Botellita de Jerez, la Sonora Santanera, los Rollings Stone, Seru Giran, el Acapulco Tropical, Joaquín Sabina, Jaime López, Silvio Rodríguez, Soda Stereo, y un infinito etc... En contrapartida no soporto a Gustavo Ceratti, Maná, Los Terrícolas, Los Folkloristas, los Bee Gees, Diego Verdaguer, Camilo Sesto, Gabino Palomares, Arjona, y otro infinito etc.
Fui editor de deportes a principios del siglo XXI. Jugué futbol americano con los Zorros del ITQ y todos los domingos salgo a tirar polilla en las canchas de volibol de una unidad deportiva ubicada en la calle de Literatura, en la capital queretana.
En literatura, me encanta la latinoamericana, casi toda la literatura llamada “de la onda”, muchos de los autores del “boom”, leer cuentos de todo tipo y ver pornografía en internet. No me mencionen a Ángeles Mastretta, Roberto Bolaño o a la literatura queretana porque seguro hay pleito.
Resumiendo: el futbol es un buen pretexto para tomar cheves y estar con los amigos, soy malísimo y pese a tener una barriga enorme, me divierto como enano jugando voly, los toros ni me gustan ni los entiendo (aunque edité varias páginas sobre El Juli, y David Silveti, entre otros) y, como ya dije, tengo estudios de posgrado, pero decidí trabajar de intendente en una escuela primaria que cuenta con alumnos con Necesidades Educativas Especiales, y lo hago nomás por joder.  Las dos frases básicas de mi vida son “¿Por qué?” Y “No estoy de acuerdo”.
Por último, he finalizado un tercer libro: Crónicas de un escritor de buró, que anda en busca de un editor desesperado por publicar lo que sea...



Bienvenido al club

Tras oír a Sabina

Desperté y descubrí que ella se había llevado mi cartera, mi corazón y mis suspiros. A cambio, me dejó una tarjeta con la dirección de los poetas románticos que cantan lugares comunes a sus musas.


Los sobrinos

Sergio, José Abraham, Amaranta, Juan Mario y Díon son mis sobrinos. Tienen 14, 10, 9, 6 y 6 años. Acaba de nacer Vlady, tiene 6 meses. Y al hacerlos personajes de esta minificción siempre tendrán la misma edad. Es la única manera de tenerlos quietos.


El cine y la vida (II)

En el séptimo día Dios inventó el cine y actualmente permanece en su sillón favorito, observando.


Fabulilla
Con perdón de Monterroso


Este era un gato que se sentía León. Tal era su ansia por ser el Rey de la Selva que, sin darse cuenta, se convirtió en un perrito faldero de las hienas que merodeaban a su alrededor.


Sopa de letras

En memoria de Arrigo Coen, Pedro Brull y Francisco Liguori

El sábado estuve a punto de escribir un cuento, pero la comida se enfriaba.




jueves, 9 de junio de 2016

Fabiola Morales Gasca



Fabiola Morales Gasca es titulada del ITP en Informática y egresada de la Maestría de computación en la FCC de la BUAP.  Ha aprendido el oficio de Escritura en la Casa del Escritor y en la SOGEM, donde terminó el Diplomado en creación Literaria. Es autora de  Para tardes de Lluvia y de Nostalgia (2014)  y Crónicas sobre Mar, Tierra y Aire (2016) editado por la BUAP.  Seleccionada en diversas antologías de México, España y Paraguay. Es una lectora voraz y escritora incansable.



Games

Las jugadas de los dioses coincidieron en esa calle. Tú cruzaste y yo te contemplé desde la silla de este triste café. Venias hacia mí sonriendo, cuando pasó el veloz auto. Sólo una estela dorada quedó de aquel breve amor, los dioses no jugaron bien sus cartas.


Poesía

Su espíritu sensible no soportó la realidad, por eso se  colocó alrededor del cuello una cuerda de  palabras. Se buscó la trabe más ancha de la casa y arrastro hasta ahí la vieja mesa, luego se subió a ella, amarró la cuerda y decidido se dejó caer. Empezó a asfixiarse y algunos versos empezaron a brotar. La respiración le falló, los ojos le saltaban y el cuerpo se empezaba a sacudir; de la fuerte cuerda cayeron algunas palabras y él se fragmentó en una decena de poemas para nunca más morir.


Reflejos

Se observa a sí mismo a través del espejo. Ese, el de enfrente, más joven, imperfecto, loco y menos neurótico, sonríe sin malicia. Las contrariedades de la vida no le han afectado aún. Ese otro no conoce teorías sobre limitaciones y mucho menos las ha experimentado. El otro, reflejándose a un lado es más viejo, lobo de mar experimentado en decepciones, contempla con cierta envidia la piel joven que se desgastará. Amargado, resentido y más neurótico,  sabe a ciencia cierta que el futuro no sonreirá al mancebo. El lobo acerca su boca al oído del joven y susurra palabras imperceptibles sobre las carencias cercanas. Uno pregunta y otro responde. Yo, observo a los dos contemplándose con vanidad en el espejo. Ninguno de los dos puede verme. La muerte nunca se refleja, sólo me presienten.  Les sonrío de forma voraz, sarcástica, el futuro, no hay futuro, no hay nada; ambos tienen una eternidad en la oscuridad.


Puzzle

Te sientes abatida y sobre el sofá dejas caer tu decrepito cuerpo. Intentas respirar pero no puedes. Tu última hija ayer se ha casado y tú marido hoy deja la casa, te mostró el boleto de avión y ya ha pedido el taxi que lo llevará al aeropuerto. Sabes que es nulo lo que ahora hagas. La vida se cae en pedazos, no puedes hacer nada para reconstruirla. Ahora él con  maleta en puerta también es un puzzle para armar. Te llenas de furia, quieres acabar con todo; cortas la realidad hasta no queda nada por reconstruir. Una nerviosa voz te dice que te apures a limpiar la sangre y colocar su cercenado cuerpo en la maleta antes de que se la lleve el taxi.


Papiroflexia

Envuelvo con sumo cuidado los amaneceres naranjas, el violeta de los atardeceres. Envuelvo las sonrisas y la impresión de las calles llenas de bicicletas. Empaqueto los olores, las rabietas, las cosquillas.  Doy forma caprichosa al papel de los fugaces momentos. Hago avión a todos los besos, y los  dorados abrazos. Doblo los orgasmos y anticipo las emociones desbordadas a papeles rojos o verdes. Guardo todo. Al final sé que desenvolveré cada cosa; por si acaso la muerte me llega, por si acaso la vida no me basta.  Atrapo cada instante, la papiroflexia no es fácil.

jueves, 19 de mayo de 2016

Alexandro Roque



Alexandro Roque. San Luis Potosí, SLP (1971). Escritor, editor, artista visual y periodista especializado en cultura y en ciencia. Profesor de redacción, literatura, guionismo y comunicación escrita, principalmente, en escuelas públicas y privadas. Colaborador de diversos medios de México y el extranjero. Entre otros premios ha obtenido el tercer lugar en el Concurso de Cuento Dorian 2005, que organiza la asociación Encuentros con el Arte, de Lima, Perú y El Premio Manuel José Othón, Narrativa, de los certámenes 20 de noviembre, organizados por el Gobierno de San Luis Potosí, así como el primer lugar del III Concurso Nacional de Cuento Campirano Marte R. Gómez, que organiza la Universidad Autónoma de Chapingo.




Me quiere, no me quiere...

En cuanto arrancó el último pétalo el enamorado se cimbró ante la carcajada de la margarita. Si serás pendejo, le dijo la flor, aún agitada por el ataque de risa. En primer lugar, no haces la pregunta adecuada. En segundo lugar, no deberías condicionarte a dos respuestas, sino abrir tu mente, nunca son sólo dos caminos. Y en tercer lugar, inútil, ¿quién diablos les dijo a los humanos que las margaritas estamos para resolverles sus dudas de amor? Por una estúpida costumbre ni siquiera saben a cuál flor preguntarle.


Textos raros

 —Ay, es que usted nos pone puros textos raros, profe.
No supe qué decir. Para mí son ejemplos de la mejor narrativa (Cortázar, Eco, Tario, Serna, Maupassant). ¿Raros? Nervioso, empecé a roer la pared del salón con mis minúsculos dientes, entre las risas de los alumnos. La escuela está en una vieja casa, y no tuve problemas.
En cuanto el agujero estuvo suficientemente grande me escabullí por él.
Me buscaron unos días y ya después me dejaron aquí, entre las paredes. De vez en cuando me arrojan algún libro y galletas.
Textos raros... ¡Pamplinas!


Robinson

Él sentía que tenía toda una vida en esa isla, tan paradisiaca, llena de frutos y flores, llena de soledad. Cuando ella llegó ya no hubo dios ni castigo. Ella le dijo que se llamaba Venus, él creyó oír que se llamaba Viernes. Y en adelante todo fue fin de semana.


Chat

—¿Con quién hablas?
—Con nadie, amor.
—...
—¿?
—Aquí apareces como conectado.
—¿Cómo podría? ¡Ni siquiera estoy vivo, mi vida!


Aviso de ocasión

“Se renta cuento amueblado para señoritas.
Lineal o circular. Incluye dos comidas y un final inesperado”.


Liberan a secuestradores (y asesinos)

Agencias. Por errores y omisiones en la integración de la averiguación previa, este jueves un juez ordenó la inmediata puesta en libertad de los señores Samsa y su hija Grete, sentenciados por los delitos de secuestro y homicidio calificado de su hijo y hermano, respectivamente.
La Procuraduría General de Justicia del Estado informó que se revisará el expediente pues todos los indicios apuntaban a que los presuntos secuestradores pretendían cobrar el seguro de su hijo, a quien no dejaban salir de su habitación, teniéndolo a dieta de alimentos rancios durante varios meses, y cuyo cuerpo sin vida fue encontrado en su cuarto, en avanzado estado de descomposición, en fase enfisematosa.
Su abogado defensor, el Lic. K, dijo que durante el complicado Proceso se demostró que los hoy liberados sufrieron una alucinación colectiva, al asegurar que no dejaban salir al hoy occiso en beneficio de su propia salud y la de su familia, debido a que una mañana se había transformado en un monstruoso insecto.