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lunes, 21 de febrero de 2011

Efraín Huerta (1914-1982)


Pequeño Laousse

“…Nació
En Silao.
1914.
Autor
De versos
De contenido
Social.”

Embustero
Larousse.
Yo sólo
Escribo
Versos
De contenido
Sexual.


Es sin duda cantor de lo urbano y de la reflexión breve, certera en su crítica y sarcástica en la definición de los elementos de la condición urbana y humana. Inició estudios de derecho en la Ciudad de México, pero los abandonó para dedicarse al periodismo y a la literatura. Su poesía se encuentra reunida en Poesía completa (1988, Fondo de Cultura Económica). Entre los muchos premios que le otorgaron, recibió las Palmas Académicas del gobierno de Francia en 1945, el Premio Xavier Villaurrutia en 1975, el Premio Nacional de Lingüística y Literatura, en 1976 y el Premio Nacional de Periodismo en 1978, por su trabajo en el suplemento El Gallo Ilustrado del periódico El Día. Fue uno de los periodistas cinematográficos más importantes de México y sus columnas aparecieron en prácticamente todas las revistas especializadas de las décadas de 1940 y 1950. Sus columnas de tema literario y político aparecieron también en los principales diarios del país desde los años treinta hasta 1982, año de su muerte.
Es sin duda en los poemínimos en donde alcanza perfecciones de humor, sátira, picardía y condena incomparables. Estos son pequeños apotegmas y reflexiones sobre la cotidianidad, sentencias sobre el abuso de unos, la victimización de otros, el amor a la vida y la belleza femenina, con el erotismo de las aventuras en lechos cargados de poesía y ritmo. Cercanos al haikú oriental, los poemínimos del saurio poeta, representan unas incomparables obras de la brevedad, con la sabiduría de la vida, el amor, el deseo.



Tótem

Siempre
Amé
Con la
Furia
Silenciosa
De un
Cocodrilo

Aletargado


Revelación

Alguien
Revelaba:
“Las tardes
En que
Me siento
Incapaz
De ser
Inteligente
Finjo
Que me
Aburro.”


Paseo I

Ahorita
Vengo

Voy a dar
Un paseo
Alrededor
De
Mi
Vida
Ya vine


De plano

No hay
Peor
Poesía
Que la
Que no se
Hace


Protagórica

El
Hambre
Es
La medida
De todas
Las
Cosas


Ay poeta

Primero
Que nada:
Me complace
Enormísimamente
Ser
Un buen
Poeta
De segunda
Del
Tercer
Mundo


Oración

Sufro
Bonitamente

Líbreme
Dios
De los
Malos
Sufrimientos


Consejo I

A
Palabras
Necias
La
Silenciosa
Sangrante
Santa
Oreja
De
Van Gogh


Calderoniana

Yo era
Un tonto
Y lo
Que he
Amado
Me ha

Hecho
Dos
Tontos


Monterroseana

Cuando
Desperté
La
Putosauria
Todavía
Estaba
Allí


Paradisiaca

Adán
Durmió
Mil años
Después
De haber
Mordido a
La manzana

Cézanne
tuvo
Paciencia

sábado, 12 de febrero de 2011

José Manuel Ortiz Soto




José Manuel Ortiz Soto (Jerécuaro, Guanajuato, 1965) es médico por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialización en Pediatría Médica y Cirugía Pediátrica. Su afición por la literatura lo ha llevado a incursionar en los principales géneros literarios, de los que sobresale la poesía (Réplica de viaje, poemario, 2006 y Ángeles de barro, 2010). Un cuento suyo forma parte de la antología de cuento fantástico Penumbria, Año I (2013), a cargo de Miguel Antonio Lupián. Su minificción se encuentra antologada en Breve antología de microrrelatos navideños (2010), Cien fictimínimos. Microrrelatario de Ficticia (2012),  I Antología Triple C (2012) y Deantología. La logia del microrrelato (2013). Es antólogo de El libro de los seres no imaginarios. Minibichario (Ficticia Editorial, 2012) y, con Fernando Sánchez Clelo, de Alebrije de palabras: Escritores mexicanos en breve (BUAP, 2013). De formación predominantemente autodidacta, ha tomado talleres de narrativa con Agustín Cadena y Alberto Chimal, de poesía con Marco Fonz y de minificción en la Marina de Ficticia. Algunos de sus textos han sido premiados en convocatorias del género. Otros textos suyos pueden ser leídos en Arca FicticiaCírculo de PoesíaRáfagas, Parpadeos y Químicamente impuro, en la revista A contrapalabra (septiembre y diciembre 2010), La Jornada Semanal y Extra de La Laguna. También es autor de letra y música de canciones; el dueto de payasos Bigotín y Lolita le musicalizaron y grabaron cinco canciones infantiles. Participa en la web con los blogs Ángeles de barro (poesía), Antología virtual de minificción mexicana,  Cuervos para tus ojos (minificción), Un pingüino rojo (narrativa y poesía para niños) y Médicos mexicanos por la cultura y el arte, sitio que trata de incentivar y dar a conocer el quehacer artístico de la comunidad médica mexicana. Actualmente es miembro del Comité Editorial de la revista de microrrelato Internacional Microcuentista.


Génesis

A sus pies, el mundo era una mierda por el lado que lo viera. ¿Tenía sentido hacerlo redondo nuevamente? El escarabajo dijo que sí y continuó empujando el pedazo de excremento.



Polvo

Mientras su cuerpo se resquebrajaba entre mis manos, era tarde para sopesar los riesgos de amar a una mujer de barro.


Oscura obsesión

Tejió en el marco de la ventana la mejor de sus telarañas. En ella cayeron pájaros de plumas coloridas, serpientes esquivas y hasta montones de gatos curiosos que rondaban la casa abandonada. Sólo la luna pasa tan oronda entre los hilos de seda para mirarse y juguetear en el espejo del ropero. Pero la viuda no pierde la esperanza de atraparla, y menos después de haber probado la carne blanca de un ángel trasnochado.


Floración

Despertó sobresaltada. Soñó que iba desnuda por la calle, perseguida por una turba de chicos, colibríes e insectos. ¡Qué absurdo!, se dijo ante lo inverosímil de la historia y entró a la ducha. Mientras el agua arrastraba los últimos remanentes del sueño, vio como al contacto de sus manos jabonosas los minúsculos botones de sus senos comenzaban a abrir.
Esa mañana camino de la escuela, Diana exhibía orgullosa sus fragantes alcatraces.


Naturaleza viva

―La vida aquí no es fácil ―musitó el árbol más sabio de la isla y mostró a los visitantes sus oscuras cicatrices―. Si no son los temblores que retuercen la tierra desde las entrañas, es la montaña con sus vómitos ardientes o el océano con sus olas devastadoras. Debemos aceptarlo, la naturaleza es voluble.
Tras escuchar al viejo cedro, los náufragos elogiaron su sapiencia. No podría haber mejor canoa para llevarlos de regreso al continente.