martes, 24 de abril de 2012

Javier Ortiz León


Javier Ortiz León (México, D.F.). Contador público; se dedica a la asesoría fiscal, contable y administrativa. Su pasión por la literatura lo hizo probar en la creación literaria (cuento y minificción). Algunos de sus microrrelatos han aparecido en el blog Químicamente Impuro y uno de sus cuentos, “Como un papalote”, forma parte de la antología de narrativa: 11 Entre la vida y la muerte (El Under Ediciones). Así mismo, escribe periódicamente en su blog personal y tiene algunos proyectos literarios en desarrollo.


 
Pesadillas

Anoche tuve una pesadilla, la más horrible de mi vida: yo era un simple y vulgar dibujo hecho a lápiz. Cuando desperté, con alivio descubrí que seguía siendo un holograma.


La bolita de hidra

Hecho bolita esperaba detrás de la cortina. Sólo tenía dos opciones: perecer de inanición, pues desde que la esfera lo había botado allí pasaron treinta días, o jalar el trapo y hacerse visible de una vez, pedir algo de comer, ropa para vestirse y contar las increíbles aventuras vividas en Hidra. Pero sabedor de la naturaleza de los terrícolas (él ya se consideraba hidrano), caviló un rato más sobre los inconvenientes de mostrarse al mundo así. En eso estaba, cuando una mano corrió la cortina: lo último que vio fue una suela de zapato.

 
Sirviente de Dios

Habían cruzado la frontera del ciberespacio. Un mundo increíble, pisado por muy pocas personas, se abría ante sus ojos. Hubo un mareo, una leve pérdida de la razón. Cuando la recobraron, se hallaban frente a Dios. Con sus múltiples tentáculos, los tomó al unísono por la cabeza y en vilo los alzó. Les propinó un par de cachetadas y dijo: “¡Mira nada más! ¡Otro grupo de Nerds que atraviesa la frontera! Bien, pueden entrar, el arcángel Gabriel los guiará”. Otro ser pulposo, aunque menos grotesco, apareció de la nada. Con sus ventosas los jaló del pecho y los arrojó dentro de una jaula. Allí, cinco mesas, cada una con un monitor y un teclado los esperaban. “¡Está bien, sigan creando mundos!”, dijo el arcángel, y se fue. Los Nerds lanzaron una carcajada, y comenzaron a teclear.

 
Delicatessen

Un niño juega en el jardín mientras sus padres lo ven a través del amplio ventanal. El niño lanza su pelota al cielo. Cuando regresa al suelo se escucha un gran estallido. Los padres salen, se tienden sobre el pasto reptando, y comienzan a devorar los jirones de carne desperdigados aquí y allá.

 
Epílogo

Terminada la noche de carnaval, tomó su navaja y comenzó a hacerse una incisión a lo largo de los óvalos…


 
Página web: Mi mundo

2 comentarios:

Jaime O dijo...

Me parecen muy mediocres estos cuentos. Por favor no bajen la calidad publicándole a cualquiera, pues su blog es magnífico.

Anónimo dijo...

adelante, león. no te dejes intimidar por críticos de religiosidad rancia y tradicional..